La empatía: el intangible que se ha convertido en una auténtica fuente de ingresos para las compañías internacionales

.

06-07-2017 (0) 5372

La empatía, la habilidad para ponerse en el lugar del otro y percibir lo que otra persona puede llegar a sentir en un momento determinado ha sido una capacidad denostada durante años. Sobre todo en el mundo de la empresa, donde los empleados pelean a menudo por evolucionar en un entorno competitivo y los jefes más tradicionales han dirigido durante mucho tiempo sus equipos con mano de hierro. 

Ahora, la cosa está cambiando. La empatía ha pasado de ser un simple concepto relacionado con la inteligencia emocional a convertirse en una capacidad básica a la hora de dirigir a un grupo de personas o relacionarnos con los demás en nuestro puesto de trabajo. Un intangible muy apreciado en las compañías de más éxito que se encuentra íntimamente relacionado con el crecimiento, la consecución de los logros marcados, la productividad de los empleados y, por ende, la obtención de mayores beneficios económicos.

Los datos así lo atestiguan. Desde hace tres años, el Global Empathy Indexevalúa los niveles de empatía de compañías de todo el mundo a través de aspectos tales como la cultura interna, la ética empresarial, el estilo de liderazgo, la percepción de la marca a través de las redes sociales, la diversidad, las emisiones de carbono a la atmósfera o la valoración de sus CEOs.

La empatía como fuente de ingresos

Los resultados del último estudiorevelan que las empresas que se encuentran en el ‘top ten’ de este índice incrementaron su valor más del doble que las que se encuentran en los 10 últimos puestos, llegando a generar un 50% más de ganancias. ¿Y cuáles son estas empresas? El informe señala acompañías modernas que han hecho de la gestión del talento su gran valor a la hora de competir en un mundo global y en constantes cambios como éste: gigantes de la tecnología con sede en Silicon Valley como Facebook, Alphabet, Linkedin, Netflix o Microsoft, entre otras. 

Tal y como señalan en Harvard Business Review, éstas no han sido las únicas que se han dado cuenta del valor de la empatía. Sin ir más lejos, Ryanair, la aerolínea irlandesa de vuelos low cost dirigida por Michael O’Leary impulsó en 2014 el programa ‘Always Getting Better’ tras años recibiendo críticaspor sus estrictas políticas relacionadas con las restricciones del equipaje de mano o con la selección de los asientos.

Así, tras relajar las condiciones que venía aplicando desde hace años, su beneficio neto pasó de los 867 millones de euros a los 1.240 millones de un año para otro. La reacción de O’Leary tras conocer estos datos no pudo ser más ilustrativa: “Si hubiera sabido que ser amable con las personas iba a funcionar tan bien, hubiera empezado hace muchos años”.

Pero, ¿por qué la empatía?

En realidad, la pregunta debería ser la contraria: ¿por qué no utilizamos más la empatía? El estilo de dirección tradicional que arrastran la mayor parte de las compañías desde hace años tiene buena parte de la culpa. Sin embargo, según los expertos, esta habilidad debería estar en la base de todo negocio, de tal forma que los empleados se sientan valorados y, en consecuencia, implicados a la hora de luchar por objetivos comunes.

Eso sí, la empatía en el entorno laboral debe ser una habilidad multidireccional y debería incluir la comprensión cognitiva y emocional no sólo de otros compañeros, sino también también de líderes y, por supuesto, clientes.

Se trata, al fin y al cabo, de una cualidad esencial para cualquier negocio con proyección y que tiene su principal reflejo en el manejo que las compañías hacen de las redes sociales: aquellas que son capaces de comunicarse de forma auténtica, honesta y transparente, están preparadas para dar el salto definitivo en un mercado cada vez más competitivo. 

Loguéate para ver los documentos asociados si los hubiera