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Opinión

Una industria para el futuro

Como ha ocurrido en crisis anteriores, la recesión que ha provocado la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de reequilibrar el tejido empresarial español con el fin de hacer nuestro mercado más resiliente ante eventos disruptivos y más competitivo en el escenario internacional.

La definición de ese nuevo modelo productivo debería abordarse como un proceso de reindustrialización, imprescindible pare caminar hacia la economía del conocimiento y generar empleo de calidad. Analizando los principales indicadores de los países europeos, podemos concluir que las sociedades más industrializadas se están recuperando con mayor celeridad del impacto del coronavirus.

Un gran esfuerzo por parte de la industria

La industria ha demostrado contar con las capacidades necesarias para responder de forma rápida y eficaz a los retos que han ido apareciendo en los últimos meses. Esto ha sido posible porque durante los últimos años ha realizado un esfuerzo inversor significativo en las tres áreas que se han revelado claves para el crecimiento en este contexto de incertidumbre: la transformación digital, la sostenibilidad y las personas.

Por un lado, a través del análisis de datos, la automatización, la Inteligencia Artificial o la Realidad Virtual, la industria está diseñando cadenas de suministro más flexibles, optimizando la producción, reforzando la seguridad de los trabajadores y adaptando sus productos a las nuevas demandas de los clientes.

La industria ha demostrado contar con las capacidades necesarias para responder de forma rápida y eficaz a los retos que han ido apareciendo en los últimos meses

A su vez, entre esas nuevas demandas, que no son solo de los clientes sino de los reguladores, inversores y de la sociedad en su conjunto, ha ganado peso en la última década la protección del entorno. Las empresas industriales han integrado la sostenibilidad en sus estrategias de negocio y así han reducido sus emisiones, han incrementado el uso de energías limpias y han desarrollado productos cada vez más respetuosos con el medio ambiente.

Los profesionales, el valor diferencial

Todos estos avances no habrían sido posibles sin una apuesta clara por el desarrollo de las capacidades y habilidades de los empleados. Con la irrupción de la COVID-19, los riesgos relacionados con la gestión de personas han ganado importancia en la estrategia de la empresas. Actualmente se encuentra entre los principales riesgos para el crecimiento, en un grado similar al de los riegos operativos o el proteccionismo, según la opinión de los primeros ejecutivos del sector industrial que han participado en el informe Global Manufacturing Outlook 2020. La industria ha sido pionera a la hora de entender que el valor diferencial de una compañía son sus profesionales y por esa razón lleva años procurando atraer, fidelizar y potenciar el talento, lo que le ha permitido adaptarse rápidamente a los cambios que ha acelerado la pandemia.

La industria ha sido pionera a la hora de entender que el valor diferencial de una compañía son sus profesionales, y por eso lleva años procurando atraer, fidelizar y potenciar el talento

futuro de la industria

En estos meses de incertidumbre, los principales ejecutivos del sector han tenido que adoptar medidas excepcionales, que protegiesen la salud de sus empleados, garantizasen la continuidad del negocio y aseguraran la liquidez de la empresa. En esa labor, el propósito, es decir, ser conscientes de la razón de ser de la empresa y del papel que quieren que desempeñe en la sociedad ha adquirido mayor relevancia que nunca.

El propósito como guía

De acuerdo con el informe Global Manufacturing Outlook 2020, el 76% de los primeros ejecutivos del sector industrial declara que el propósito le ha servido de guía para responder a las nuevas necesidades de sus grupos de interés durante la pandemia, y un 86% asegura que se siente ahora más vinculado al propósito que antes de la pandemia.

Asimismo, casi 8 de cada 10 señalan que ha priorizado el componente social de en sus políticas de ESG (la S de Environmental, Social and Governance), lo que demuestra la implicación del sector por limitar los efectos que la crisis ha causado entre los colectivos más vulnerables.

Un 86% de los primeros ejecutivos del sector industrial asegura que se siente ahora más vinculado al propósito de la compañía que antes de la pandemia

Así las cosas, la industria no solo cuenta con las capacidades, sino también con los valores que permitirán construir una economía más verde, sostenible y resiliente.

Next Generation EU: una oportunidad histórica

Estos son precisamente los objetivos que se ha fijado el programa Next Generation EU que ha aprobado recientemente el Consejo Europeo. Dotado con más de 750.000 M€, de los que 140.000 están asignados a España, el proyecto supone una oportunidad histórica de llevar a cabo la tan ansiada transformación del tejido productivo español. Apostar por la industria significa escoger el crecimiento, la competitividad y el empleo resiliente. Las empresas industriales son ejemplo de inversión sostenible, innovación y compromiso con las personas, lo que las sitúa en la vanguardia de la construcción de la sociedad del futuro.

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