La competitividad en Andalucía volvió a situarse en el centro de la conversación de APD en una jornada celebrada en Málaga que reunió a empresarios, directivos y representantes institucionales para hablar de las capacidades y decisiones que pueden ayudar a las compañías a competir mejor. Crecimiento, dimensión empresarial, transformación tecnológica y talento fueron los grandes ejes de un encuentro que llevó al terreno de la gestión muchos de los asuntos abordados durante los últimos meses en los Consejos de Competitividad APD.
La jornada se enmarcó en APD por la Competitividad, el proyecto impulsado por la Asociación en el año de su 70 Aniversario para escuchar cómo se vive la competitividad desde realidades empresariales y territoriales diferentes. El encuentro contó con el patrocinio de ABANCA, Adecco y Grupo ERA, que participaron además activamente en las distintas mesas.
Desde el inicio, el planteamiento fue alejarse de una reflexión puramente teórica para acercarse a las decisiones que las empresas toman cada día para crecer, invertir, incorporar tecnología y desarrollar talento. Santiago Sesto, Director General de APD, situó el encuentro dentro de ese recorrido de escucha que la Asociación está desarrollando por toda España.
La primera mirada al tejido empresarial andaluz llegó de la mano de Javier González de Lara, Presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y Vicepresidente de APD en la Zona Sur, quien trasladó algunas de las ideas surgidas en el Consejo de Competitividad de Andalucía.
Su intervención puso el foco en tres conceptos: dimensión, densidad y diversificación. Andalucía cuenta con un tejido empresarial dinámico, pero ganar escala puede ampliar las capacidades de sus compañías para profesionalizarse, invertir, acceder a financiación, incorporar tecnología o abrirse a nuevos mercados.
González de Lara abordó también factores como las infraestructuras, la capacidad energética, el entorno regulatorio, la proyección exterior y el talento. Y añadió una idea transversal: la competitividad no puede separarse de los valores de las empresas ni de su capacidad para situar a las personas en el centro.
La visión económica y estratégica la amplió Manuel Alejandro Cardenete, Presidente de la Cámara de Cuentas de Andalucía, que situó la conversación en un escenario marcado por la geopolítica, la energía y la aceleración tecnológica. Entre sus prioridades destacó favorecer la escala empresarial, acelerar la adopción tecnológica con proyectos medibles, estrechar la conexión entre formación, empresa y Universidad e impulsar infraestructuras con capacidad de generar actividad.

La primera mesa empresarial, conducida por Mª Rafaela Gordo, Directora Territorial de ABANCA en Andalucía y Canarias, reunió a Pedro Manzaneda, CFO de Persán; Eduardo Chacón, Director del Departamento Jurídico y de Recursos Humanos de Dcoop; Juan Carlos López, Economista y Consejero Independiente; y Enrique Sanz, Director General de Sinerba Holding.
Sus experiencias mostraron que no existe una única manera de crecer. Diversificar, adquirir otras compañías, cooperar, especializarse o profesionalizar estructuras pueden conducir al mismo objetivo desde caminos diferentes.
Desde Persán, Pedro Manzaneda explicó cómo una estrategia de diversificación iniciada años atrás permitió reducir dependencias y preparar nuevas etapas de crecimiento. Su experiencia dejó también una enseñanza sobre las adquisiciones: integrar organizaciones significa integrar personas y culturas. Por su parte, desde Dcoop, Eduardo Chacón aportó otra vía: la cooperación. El grupo ha ganado escala desde la suma de cooperativas que conservan su identidad mientras comparten capacidades en comercialización, industrialización, internacionalización o inversión. Crecer no siempre significa renunciar a lo que se es.

La segunda mesa, conducida por Daniel Ramón, Gerente de Transformación Digital de Grupo ERA, contó con Pedro Pablo Sánchez, Director de Innovación de AERTEC; Francisco Barrionuevo, CEO de Novaschool; y Francisco Vega, Gerente de Transformación Digital de Bidafarma.
La conversación evidenció una idea común: incorporar tecnología no equivale automáticamente a innovar. La cuestión es cómo conseguir que esas herramientas mejoren procesos, productividad, servicio o capacidad de crecimiento.
AERTEC compartió cómo la tecnología acompaña su evolución hacia actividades de mayor valor añadido, mientras que Bidafarma puso el foco en la necesidad de partir siempre de un problema real y del valor que una solución puede aportar.
Francisco Barrionuevo trasladó el debate al ámbito educativo desde Novaschool, donde la tecnología está permitiendo automatizar tareas, desarrollar nuevos servicios y explorar otras formas de enseñanza y aprendizaje.
La conclusión compartida fue clara: la tecnología puede multiplicar capacidades, pero necesita propósito.

La tercera conversación, moderada por Álvaro Naranjo, Director Regional Sur de Adecco, reunió a Teresa Varela, Directora de Recursos Humanos de Grupo Iturri; Guadalupe Alejo, Senior Human Resources Manager del Operations Center Málaga de Meliá Hotels International; y Covadonga Hernández, Directora de Recursos Humanos de Sando.
Talento joven y senior, movilidad interna, convivencia generacional, desarrollo profesional y nuevas capacidades vinculadas a la tecnología formaron parte de una conversación que volvió a mirar primero hacia dentro de las organizaciones.
Una de las principales ideas fue la necesidad de identificar las capacidades que ya existen, anticiparse a lo que va a necesitar el negocio y construir oportunidades de desarrollo. Sando puso el foco en el crecimiento interno; Grupo Iturri, en cómo la implantación de la Inteligencia Artificial está transformando capacidades y formas de trabajar dentro de la propia compañía; y Meliá, en la convivencia de distintas generaciones dentro de una misma organización.
La Inteligencia Artificial volvió a aparecer, esta vez desde la gestión de personas. El consenso fue que las empresas mejor preparadas no serán solo las que tengan mejores herramientas, sino las que sepan combinar tecnología, organización y talento.

La clausura corrió a cargo de Francisco de la Torre, Alcalde de Málaga, quien llevó la conversación sobre competitividad al largo plazo y situó la educación en el centro de su reflexión. De la Torre conectó el talento con la capacidad de un territorio para competir y defendió la importancia de identificarlo, desarrollarlo y evitar que quede desaprovechado. Para ello, puso el foco en el sistema educativo y en el papel de los docentes.
Su intervención reivindicó la necesidad de prestigiar la figura del maestro, despertar desde edades tempranas el interés por aprender y acercar cuestiones como la innovación o la competitividad a la formación. También destacó el papel de la Formación Profesional por su capacidad para conectar cualificación y empleabilidad.
El Alcalde de Málaga resumió buena parte de su mensaje en una idea: “un país que apuesta por la educación es competitivo”. Con esa mirada de largo plazo concluyó una jornada en la que crecimiento, tecnología y talento volvieron a aparecer como partes de una misma conversación.