Crecer no siempre significa ser más competitivo. Para las empresas catalanas, el verdadero desafío pasa por mejorar la productividad, impulsar la innovación y transformar la inversión y el talento en ventajas competitivas sostenibles. Estas fueron algunas de las principales reflexiones del Foro de Competitividad APD Zona Catalunya, que reunió en Barcelona a directivos y expertos para analizar cómo fortalecer el tejido empresarial en un contexto de incertidumbre económica, transformación tecnológica y exigencias regulatorias.
El encuentro, celebrado en el Col·legi d’Economistes de Catalunya con la colaboración de ABANCA, ERA Group y Adecco, se enmarca en el proyecto APD por la Competitividad, impulsado con motivo del 70 Aniversario de la Asociación. Una iniciativa que, a través de los Consejos Territoriales de Competitividad y el Barómetro de Competitividad APD, busca identificar los principales desafíos del tejido empresarial español y trasladar las conclusiones del análisis al debate con las empresas de cada territorio.

En la apertura institucional, Carlos Puig, CEO de Crowe Spain y decano del Col·legi d’Economistes de Catalunya, destacó que la competitividad empresarial depende de múltiples factores interrelacionados. “La competitividad depende del talento, de la innovación, de la tecnología, de la capacidad de nuestras empresas para crecer, pero también de la velocidad con la que somos capaces de adaptarnos a lo que nos rodea”, señaló.
Puig puso en valor la fortaleza de Cataluña como economía abierta, industrial y exportadora, aunque insistió en la necesidad de aprovechar mejor sus activos. En este sentido, defendió una mayor colaboración entre universidades y empresas, una Formación Profesional alineada con las necesidades de la industria y un papel tractor de las grandes compañías. Del mismo modo, también reclamó recuperar la confianza en la colaboración público-privada para impulsar la transformación económica.
Tras la apertura, Edgar González, Director de APD Zona Catalunya, dio paso a la presentación de los resultados del Barómetro de Competitividad APD, cuyo análisis sirvió como punto de partida para abordar los desafíos que afrontan las empresas catalanas en ámbitos como la productividad, la innovación, la inversión y el talento.
La dimensión empresarial y la capacidad para generar valor protagonizaron la intervención de Oriol Amat, economista, catedrático de Economía Financiera de la Universitat Pompeu Fabra y presidente del Observatori de la PIME. Amat destacó las dificultades que encuentran las compañías para crecer de forma sostenida y recordó que, de una muestra de 104.000 empresas catalanas, únicamente 589 habían logrado incrementar sus beneficios al menos un 15% anual entre 2021 y 2024.
El economista defendió que ganar dimensión es fundamental para mejorar la productividad, pero también incidió en otros factores como la innovación, la formación, la internacionalización y la prudencia financiera. Asimismo, subrayó que las empresas pueden encontrar oportunidades de crecimiento en prácticamente cualquier sector, siempre que desarrollen modelos de negocio competitivos y propuestas de valor diferenciadas.
Por encima de todos estos elementos, Amat situó el liderazgo como factor decisivo para el éxito empresarial: “Si todo lo que he comentado lo tuviésemos que resumir en una sola palabra, diría liderazgo”.

La primera mesa redonda, moderada por Sergi Pejoan, socio de ERA Group, y con la participación de Rai Recoder, cofundador y Director General de DELEITO, y Lara Rovira, General Manager B2C de INCAPTO, abordó cómo la tecnología y la digitalización están transformando los modelos de negocio y permitiendo a las empresas mejorar su productividad.
Recoder explicó cómo DELEITO ha conseguido posicionarse frente a competidores con mayores recursos gracias a una estrategia centrada en conocer al consumidor y aprovechar las redes sociales. “Hemos sido capaces, con un presupuesto muy pequeño, de posicionarnos a nivel de marca y de facturación al lado de gente que llevaba muchos años o tenía presupuestos muchísimo más elevados”, destacó. Por su parte, Rovira puso el foco en la importancia de estructurar adecuadamente los datos para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial, especialmente en la atención al cliente y en la capacidad de adaptación del día a día de la compañía a las necesidades del mercado.

Las condiciones necesarias para favorecer el crecimiento empresarial centraron la segunda mesa redonda, moderada por José Miguel Díaz, director de Empresas en la Territorial Mediterráneo de ABANCA, con la participación de Juan Carlos Triviño, Director de Administración y Finanzas de Vichy Catalan; Albert Rams, Director Financiero de Nexus Energía; y Enrique García, CFO y Director de Servicios Generales de Aigües de Barcelona.
El debate evidenció que la financiación, aunque imprescindible, no constituye el único condicionante de las decisiones de inversión. Triviño destacó la importancia de contar con equipos preparados para ejecutar los proyectos, mientras que Rams incidió en la necesidad de disponer de un marco regulatorio previsible. “El capital necesita rentabilidad y la inversión necesita confianza”, afirmó. En la misma línea, García defendió una regulación de calidad, con modelos de gobernanza claros y una Administración más ágil, capaz de reducir los obstáculos burocráticos que dificultan la puesta en marcha de nuevas iniciativas empresariales.

El papel de las personas como motor de competitividad centró el diálogo “Talento que transforma: empresas preparadas para el futuro”, protagonizado por María José Carracedo, Directora Territorial de The Adecco Group, y Javier Rodríguez, Director de Recursos Humanos de EBRO.
A partir de la experiencia de reindustrialización de EBRO, Rodríguez explicó la importancia de acompañar la transformación del negocio mediante la formación continua y la actualización de competencias. “Va tan rápida la digitalización y la IA que debemos ir por delante”, señaló. Carracedo, por su parte, destacó la necesidad de reforzar la formación, aprovechar el talento sénior y apostar por el upskilling y el reskilling para responder a las necesidades de las organizaciones. Ambos coincidieron en que el liderazgo, el propósito y el compromiso de las personas resultan esenciales para convertir las inversiones tecnológicas en mejoras reales de competitividad.
La jornada también contó con la intervención de Josep Lagares, Presidente Ejecutivo de Metalquimia, quien abordó la importancia de la creatividad como factor de competitividad global y su papel en la capacidad de las empresas para innovar y diferenciarse.
La clausura institucional corrió a cargo de Víctor Soria, Director General d’Activitat Econòmica de la Generalitat de Catalunya, quien defendió una visión amplia de la competitividad, que no se limite exclusivamente al crecimiento económico, sino que incorpore también las dimensiones social y ambiental. “Competitividad no significa simplemente crecer por crecer”, afirmó, recordando que el objetivo último es disponer de la capacidad económica necesaria para sostener el modelo de sociedad y bienestar. Soria también destacó el capital humano como uno de los principales activos de Catalunya y la necesidad de seguir reforzando su capacidad para formar, atraer y retener profesionales. Una reflexión que conectó con una de las principales conclusiones del Foro: mejorar la competitividad exige combinar innovación, inversión, talento y un entorno que facilite el crecimiento empresarial, convirtiendo las fortalezas del territorio en oportunidades de futuro.