En un escenario marcado por la transformación tecnológica, la competencia global y la incertidumbre, ganar dimensión se ha convertido en uno de los grandes retos de las pymes. La Diputada General de Gipuzkoa, Eider Mendoza Larrañaga, apuesta por un crecimiento apoyado en la colaboración, la innovación y un ecosistema empresarial sólido, sin renunciar al arraigo y al compromiso con el territorio.
La relevancia de las pequeñas y medianas empresas es una de las principales características del tejido económico de Gipuzkoa, ya que representan más del 90 % de las compañías guipuzcoanas. La diversidad y la distribución en todo el territorio de ese tejido industrial, tan pegado al terreno, es en mi opinión una las fortalezas del territorio.
Es cierto que el tamaño empresarial puede ser un factor determinante a la hora de avanzar en los ámbitos mencionados. Sin embargo, la dimensión de nuestras empresas también aporta flexibilidad y capacidad para explorar nuevas vías de colaboración, identificar sinergias y abordar posibles procesos de integración o fusión que nos permitan afrontar el reto del tamaño desde una posición más sólida y competitiva.
Por otro lado, la empresa guipuzcoana cuenta con unos valores profundamente arraigados que le han permitido competir con éxito en los mercados internacionales: el trabajo bien hecho, la innovación, el carácter emprendedor, la participación de las personas y el compromiso con el territorio. Son valores que forman parte de nuestra identidad empresarial y que, al mismo tiempo, constituyen una base sólida sobre la que seguir construyendo el futuro de nuestra economía.
Probablemente no haya una fórmula que sea aplicable para todas las empresas. Las vías elegidas dependen de la realidad de cada compañía, de cada sector y de cada momento. En Gipuzkoa existen experiencias de larga trayectoria en esa dirección, como puede ser el del movimiento cooperativo. Otras, más recientes, partiendo de pequeñas empresas que han evolucionado hasta convertirse en campeones ocultos, han servido para aglutinar otras pequeñas empresas en grupos industriales que aportan estabilidad, capacidad de inversión y una estrategia compartida que refuerza la competitividad de cada una de las compañías. El cometido y el compromiso de la Diputación es fomentar -mediante diferentes ayudas y herramientas financieras, así como a través de un ecosistema que apoye a las empresas en todas sus fases de crecimiento- esas diversas formas de colaboración que permitan a las pymes ser más competitivas y afrontar con mayores garantías las exigencias del mercado y del mundo actuales.
Un buen ejemplo de esta apuesta es el programa de ayudas Hazten, que en 2026 cuenta con una dotación de 1,7 millones de euros para apoyar a las empresas tanto en su crecimiento interno, a través de la creación de nuevas líneas de negocio, como en su crecimiento externo, mediante procesos de fusión y adquisición. Además, en 2025 el programa ya contó con 56 empresas beneficiarias, lo que demuestra que existe una necesidad real por parte de nuestras empresas de explorar estas vías para ganar dimensión y capacidad competitiva.
Hoy día Gipuzkoa cuenta con un amplio ecosistema de apoyo a las empresas, desde agencias de desarrollo comarcales que contribuyen a la transformación tecnológica y energética de las pymes, hasta centros tecnológicos, universidades, espacios de emprendimiento, infraestructura científica y centros de referencia que irradian conocimiento e innovación, que generan oportunidades de colaboración al conjunto del tejido empresarial guipuzcoano. Pero no nos conformamos, debemos seguir reforzando este ecosistema para que sus beneficios alcancen cada vez más a las empresas más pequeñas.
Partiendo de la base de que no hay una receta única para internacionalizarse, porque cada empresa, cada sector y cada mercado tienen sus propias características, desde la Diputación queremos que las empresas puedan contar con el apoyo que necesitan en cada momento, combinando conocimiento, acompañamiento, cooperación y financiación.
En 2026 destinamos cerca de un millón de euros a ayudas específicas a la internacionalización, pero entendemos que acompañar a nuestras empresas significa mucho más que aportar recursos económicos. Significa poner a su disposición conocimiento, experiencia y redes de colaboración que les ayuden a identificar oportunidades y afrontar nuevos mercados. Ese es precisamente el objetivo del convenio que suscribimos anualmente con la Cámara de Comercio de Gipuzkoa para reforzar la internacionalización de nuestras empresas.
En definitiva, los recursos económicos son importantes y necesarios, pero igual de fundamental es la colaboración con los diferentes agentes que forman parte de nuestro ecosistema empresarial. La suma de capacidades, conocimiento y experiencia es la que nos permite ofrecer un acompañamiento más eficaz a nuestras empresas y, especialmente, a nuestras pymes.
Uno de los principales retos que afrontan hoy muchas pymes es precisamente la capacidad para gestionar una mayor complejidad: contar con el talento adecuado, profesionalizar la gestión, incorporar nuevas capacidades y tener tiempo y conocimiento para abordar procesos de transformación y crecimiento.
Desde las administraciones debemos facilitar ese salto, pero sin sustituir nunca la iniciativa empresarial. Nuestro papel es acompañar, generar las condiciones adecuadas y poner a disposición de las empresas conocimiento, herramientas y redes de colaboración que les ayuden a tomar mejores decisiones y afrontar con mayores garantías sus procesos de crecimiento. En ese sentido, en los últimos años Gipuzkoa viene trabajando paso a paso en el desarrollo de un ecosistema ligado a la financiación, que apoye también a las pymes que afrontan vías de crecimiento.
Tal y como he comentado, cada empresa, cada sector, es un mundo en este sentido. Lo que sí planteo es que las vías de crecimiento empresarial que tienen éxito en Gipuzkoa son aquellas basadas en un fuerte arraigo y compromiso con el territorio, con los valores que siempre han caracterizado a la industria guipuzcoana como son la innovación, el trabajo bien hecho, la ambición de emprender y la apertura al mundo. Tanto en los sectores industriales tradicionalmente más desarrollados en Gipuzkoa, como en los sectores de futuro que están eclosionando en Gipuzkoa, la clave es acertar en compaginar el crecimiento con el mantenimiento de dichos valores.