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La revolución del capital humano. Colaboración entre personas y tecnología

Martín Arévalo, Gerente de Consultoría de Deloitte Perú

 

A medida que las empresas aceleran la adopción de tecnologías cognitivas, robótica e inteligencia artificial, la pregunta que surge en la mente de la mayoría de los trabajadores es si serán reemplazados por este tipo de tecnologías. El término “automatización” tiene un estigma social fuerte; en algunos casos representa una esperanza de mayor eficiencia y ahorros, pero en otros, imágenes de cartas de despido y reducción de personal.

La migración de la fase de experimentación a la fase de adopción de este tipo de tecnología ya se encuentra en pleno apogeo. Podemos ver claros ejemplos de ello no solo en empresas tecnológicas líderes que usualmente la adoptan rápidamente, como Microsoft, Facebook o IBM, sino en empresas de diversos rubros.

Por ejemplo, Coca-Cola utiliza análisis de datos de inteligencia artificial para el lanzamiento de nuevos productos; Morgan Stanley brinda a más de 16.000 consultores financieros herramientas de algoritmos cognitivos para automatizar labores rutinarias, liberando así tiempo para el servicio al cliente; en empresas de salud tenemos ejemplos de inteligencia artificial y robótica con impacto en la atención al paciente. En general se espera que estas tecnologías brinden valor a los negocios por encima de los billones de dólares para el 2021.

Las empresas que están liderando el cambio reconocen que estas tecnologías son más efectivas cuando complementan a las personas, no cuando las reemplazan, ya que liberan al empleado de tareas rutinarias permitiéndoles aprovechar habilidades innatas que no tienen las máquinas: el manejo de situaciones humanas.

Las empresas que están liderando el cambio reconocen que estas tecnologías son más efectivas cuando complementan a las personas, no cuando las reemplazan

Si bien los reportes mencionan que la automatización mejora la escala, la velocidad y la calidad de las empresas, no sucede lo mismo en lo que respecta a los puestos de trabajo. Es más, los resultados muestran lo opuesto: no solo los puestos que requieren de altos niveles de conocimiento en tecnología son los que tienen un mayor requerimiento por parte del mercado. Los nuevos trabajos que se están generando tienen la característica de estar mayormente orientados al servicio, son interpretativos, sociales, requieren de capacidades básicas de los humanos como la creatividad, la empatía, la comunicación y la resolución de problemas complejos. Estos profesionales precisan de altos conocimientos tecnológicos para poder sacar provecho a las múltiples herramientas que se ponen a su disposición para la toma de decisiones oportunas y rápidas, incrementando así el valor que dichas tecnologías brindan a los negocios.

La hora del trabajador inteligente

La conclusión de todo esto es que el trabajador debe cambiar sus capacidades. Más allá de un rediseño de puestos de trabajo, estamos ante un escenario de arquitectura del trabajo: descomponer el trabajo en sus componentes fundamentales y redefinir cómo vamos a ejercer nuestro negocio de acuerdo a las nuevas tecnologías, permitiendo al recurso humano capacitarse en las habilidades que son realmente requeridas en el mundo moderno.

En nuestros análisis (Deloitte Global Human Capital Trends survey) las empresas encuestadas revelan la demanda futura que tendrán en trabajadores con capacidades de resolución de problemas complejos (63%), habilidades cognitivas (55%), sociales (52%) y de procesos (54%). Además, el 65% considera que tendrán requerimientos de trabajadores con fuertes habilidades técnicas. Asimismo, un estudio reciente del World Economic Forum resalta que entre las diez más requeridas para la próxima década se encuentran habilidades humanas esenciales como el pensamiento crítico, la creatividad y la gestión humana.

Entre las diez más requeridas para la próxima década se encuentran habilidades humanas esenciales como el pensamiento crítico, la creatividad y la gestión humana

La gran ironía es que, según nuestros estudios, muchas empresas están sufriendo para el reclutamiento y desarrollo de estas habilidades para el futuro. Si bien tienen un claro entendimiento de los requerimientos para que los empleados trabajen “mano a mano” con las nuevas tecnologías, la mayoría no tiene un plan claro para el desarrollo de las habilidades básicas necesarias. De esto podemos destacar un desafío importante que los ejecutivos deben atacar: la transformación de las estructuras y la cultura de la organización, las líneas de carrera y la gestión del desempeño de las personas.

Como nota final queda dejar una reflexión. El gran reto es la adaptación. Las tecnologías han evolucionado de manera casi natural en nuestro entorno, por lo que las personas debemos evolucionar con ellas y aprovechar el potencial que tienen. El temor a ser reemplazados por máquinas debe convertirse en oportunidad de cambiar y adaptar nuestras habilidades para mejorar, brindando mayor valor a nuestros clientes, a nuestra empresa y a nosotros mismos.

 

 

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