Los resultados del Informe de Competitividad Regional de APD sitúan a Navarra entre los territorios con mejor desempeño económico de España y entre las regiones europeas con mayores fortalezas estructurales. Con una puntuación superior en más de diez puntos a la media estatal, Navarra se consolida como una comunidad caracterizada por la solidez de su tejido productivo, su capacidad innovadora y la calidad de sus instituciones.
Uno de los aspectos más destacados del informe es, sin duda, el liderazgo de Navarra en innovación. La Comunidad Foral es la única que alcanza el nivel avanzado en este ámbito, gracias a una combinación de factores que reflejan una apuesta sostenida por el conocimiento y la tecnología. El gasto empresarial en I+D representa el 1,21% del PIB, por encima tanto de la media española como de la europea. Navarra lidera además las solicitudes de patentes por habitante y presenta niveles de digitalización empresarial superiores a los de la mayoría de regiones comparables. Todo ello configura un ecosistema innovador que permite a nuestras empresas competir en mercados cada vez más exigentes y tecnológicos.
El informe también pone de relieve otro activo fundamental: la calidad institucional. Navarra obtiene resultados especialmente destacados en ámbitos como la calidad de los servicios públicos, la imparcialidad de la administración y el control de la corrupción. Estos factores constituyen una ventaja competitiva cada vez más relevante en un contexto internacional en el que la seguridad jurídica, la confianza y la estabilidad institucional son elementos decisivos para la inversión y el desarrollo empresarial.
A ello se suma la fortaleza de nuestro tejido industrial y empresarial. Navarra no destaca tanto por el número de empresas como por la calidad y el rendimiento de las existentes. Se trata, en términos generales, de compañías más productivas, con mayor tamaño medio y una capacidad superior para generar valor añadido. Esta realidad explica buena parte de la resiliencia de la economía navarra y de su capacidad para mantener niveles de competitividad elevados a lo largo del tiempo.
Navarra se consolida como una comunidad caracterizada por la solidez de su tejido productivo, su capacidad innovadora y la calidad de sus instituciones
La dimensión internacional es otro de los rasgos distintivos de nuestra economía. Navarra figura entre las regiones más exportadoras del estado y presenta una de las tasas de cobertura comercial más elevadas del país. Eso en números absolutos, puesto que, por habitante, los navarros lideramos con tremenda ventaja el ratio de exportación per cápita y más importante aún, la balanza de pagos per cápita. La vocación exterior de nuestras empresas constituye una de las principales fortalezas del modelo económico navarro y un elemento clave para sostener el crecimiento futuro.
Como toda economía avanzada, Navarra también afronta retos. El informe señala la conveniencia de reforzar el dinamismo empresarial, favoreciendo la creación y el crecimiento de nuevas compañías capaces de alcanzar una escala relevante en mercados nacionales e internacionales. Mantener una base sólida de empresas consolidadas es una ventaja, pero el desafío de los próximos años pasa también por acelerar la aparición de nuevos proyectos empresariales innovadores y de alto crecimiento.
Asimismo, existen oportunidades para seguir fortaleciendo la capacidad de atracción de inversión. Navarra cuenta con numerosos factores diferenciales —competencias legislativas y recaudatorias, capital humano, especialización industrial, innovación, estabilidad institucional y calidad de vida— que la convierten en un territorio especialmente atractivo para proyectos empresariales de valor añadido. La captación de nuevas inversiones internacionales y el acompañamiento a las empresas navarras en sus procesos de expansión global constituyen objetivos estratégicos para seguir avanzando en competitividad.
El reto no es corregir debilidades estructurales profundas, sino aprovechar las fortalezas para ganar dimensión empresarial y reforzar la proyección internacional
En definitiva, el informe proyecta una imagen positiva y sólida de Navarra. Nos encontramos ante una economía industrial, innovadora, exportadora y bien gestionada, con fundamentos robustos y una posición destacada tanto en España como en Europa.
El reto no es corregir debilidades estructurales profundas, sino aprovechar las fortalezas existentes para ganar dimensión empresarial, reforzar la proyección internacional y consolidar una senda de crecimiento sostenible basada en la industria, la innovación y el talento”.