Durante meses, APD ha recorrido España para escuchar a quienes compiten cada día desde realidades empresariales muy diferentes. Quince Consejos de Competitividad han reunido a empresarios, directivos y otros agentes económicos y sociales para hablar de capacidades, obstáculos y retos de futuro. Un ejercicio de escucha que ha permitido comprender primero las diferencias para, después, elevar la conversación y preguntarse qué necesita España para competir mejor.
¿Qué hace competitivo a un territorio? La respuesta difícilmente cabe en una sola variable. Talento, productividad, innovación, inversión, infraestructuras, dimensión empresarial, tecnología o acceso a nuevos mercados forman parte de una ecuación cada vez más compleja. Pero detrás de todos esos factores hay algo menos fácil de capturar: las decisiones que las empresas toman cada día para crecer, transformarse y competir. Ahí ha querido situarse APD durante 2026. En el año de su 70 Aniversario, APD por la Competitividad ha convertido la competitividad en una conversación empresarial que ha recorrido España, buscando la mirada de quienes conocen desde dentro las oportunidades, las dificultades y las decisiones que condicionan la actividad de las compañías.
El primer reportaje de este especial ya avanzaba esa intención: alejarse de una reflexión puramente teórica y acercarse a la experiencia de los directivos que trabajan en un contexto cada vez más exigente. Desde entonces, aquella idea se ha convertido en catorce conversaciones territoriales. Cantabria, Navarra-La Rioja, Asturias, Comunidad Valenciana, Islas Canarias, Islas Baleares, País Vasco, Galicia, Andalucía, Cataluña, Aragón, Región de Murcia, Castilla y León y Castilla-La Mancha han acogido los Consejos de Competitividad APD. Catorce realidades empresariales diferentes y una pregunta compartida: qué necesitan nuestras empresas para competir mejor.
El recorrido ha partido de una premisa sencilla: antes de buscar respuestas comunes había que escuchar cómo se vive la competitividad desde lugares y sectores diferentes. En torno a las mesas de los Consejos se han sentado miembros de los Consejos de APD, empresarios, directivos, representantes institucionales y otros agentes económicos y sociales. Las sesiones, de carácter privado, han favorecido una conversación alejada del formato de las grandes ponencias y más próxima al intercambio directo de experiencias, inquietudes y puntos de vista.
Porque la competitividad cambia cuando se observa desde quien tiene que contratar, decidir una inversión, abordar una transformación tecnológica, abrir un mercado o sacar adelante un nuevo proyecto. Los grandes debates económicos adquieren otra dimensión cuando aterrizan en la gestión cotidiana de una empresa. También por eso la diversidad de perfiles ha sido una parte esencial del recorrido: compañías de distintos tamaños y sectores, instituciones, organizaciones empresariales y otros actores del entorno económico han aportado miradas que no siempre coinciden, pero que ayudan a completar una fotografía necesariamente plural. Más que encontrar una única voz, los Consejos han servido para escuchar muchas.

El recorrido ha dejado clara, además, una evidencia: hablar de competitividad en España significa hablar de realidades muy distintas. La estructura productiva, el tamaño de las empresas, la disponibilidad de talento, la capacidad innovadora, las infraestructuras o el grado de apertura exterior hacen que cada territorio parta de condiciones diferentes. En algunos, la conversación ha encontrado una base industrial consolidada y una marcada vocación exportadora; en otros, un tejido especialmente dinámico de pequeñas y medianas empresas. También han aparecido capacidades vinculadas a la formación, la digitalización, la logística, la internacionalización o la fortaleza de determinados ecosistemas empresariales.
Las diferencias, sin embargo, no han impedido que determinados asuntos hayan reaparecido de una mesa a otra. Productividad y dimensión empresarial, atracción y retención del talento, innovación, inversión, infraestructuras, transformación tecnológica, proyección exterior o entorno regulatorio han formado parte, con distintos matices, de muchas de las conversaciones. La clave está precisamente en esos matices: una misma cuestión puede representar una ventaja en un territorio y un ámbito todavía por desarrollar en otro, y una fortaleza consolidada tampoco garantiza por sí sola una mejor posición competitiva si no encuentra conexión con el resto de capacidades.
Por eso el recorrido no dibuja una clasificación entre Comunidades ni conduce a una receta única. Lo que muestra es algo más complejo: cada territorio combina capacidades y desafíos de una manera diferente. Entender esas diferencias ha sido el paso previo para empezar a reconocer también aquello que se repite.
A medida que avanzaban las conversaciones, los asuntos dejaron además de aparecer como piezas independientes. Hablar de dimensión empresarial llevaba inevitablemente a hablar de inversión, innovación o acceso a nuevos mercados. La productividad aparecía vinculada a la tecnología, pero también al talento y a la organización. La transformación digital planteaba nuevas oportunidades, aunque volvía a situar a las personas en el centro. Y la capacidad para atraer y retener profesionales remitía, una y otra vez, a la calidad y diversidad de las oportunidades que puede ofrecer el propio tejido empresarial.
Infraestructuras, financiación, entorno institucional y regulatorio o proyección exterior completaban ese entramado. Su peso cambia según el territorio y la actividad, pero todos terminan entrando, de una forma u otra, en la ecuación de las empresas. La competitividad aparece así menos como una suma de factores aislados y más como una red de relaciones: una decisión condiciona a otra, una fortaleza pierde parte de su valor si no puede apoyarse en las capacidades que necesita alrededor y un problema difícilmente encuentra solución desde una única palanca.
No existe una única realidad competitiva. Escuchar las diferencias ha sido el primer paso para reconocer las cuestiones que pueden convertirse en una preocupación compartida.

Toledo cerró el recorrido de los catorce Consejos territoriales. Para entonces, APD ha compuesto un mapa de realidades diferentes, capacidades propias y preocupaciones que, pese a las particularidades de cada territorio, han ido encontrando puntos de contacto. Después de meses mirando de cerca, tocaba ampliar el foco.
Con ese propósito, el pasado 22 de septiembre se celebró el Consejo de Competitividad País, que puso el cierre al proceso de escucha. El planteamiento ya no era volver sobre la situación particular de cada Comunidad ni reproducir los debates anteriores, sino utilizar todo lo escuchado para llevar la conversación a otro nivel. La pregunta pasó entonces a ser una sola: ¿cuáles son las grandes prioridades que España debe abordar para mejorar su competitividad en los próximos años?
Llegar hasta ahí exigía haber hecho primero el recorrido contrario: bajar al territorio, escuchar situaciones diferentes y entender que los grandes desafíos empresariales no siempre se manifiestan del mismo modo. La Síntesis País partió precisamente de ese conocimiento acumulado para buscar puntos de encuentro sin borrar las diferencias. De ese proceso nacerá el Decálogo APD por la Competitividad, diez prioridades de país acompañadas de propuestas de acción. Un punto de partida para seguir movilizando a la comunidad directiva y convertir el conocimiento compartido en acciones concretas que contribuyan a mejorar la competitividad de España.
La capilaridad que ha caracterizado los Consejos de Competitividad APD también se ha trasladado a la participación de Aon. Profesionales de distintas direcciones territoriales de la compañía han formado parte de algunos de los encuentros, incorporándose a las mesas junto a empresarios, directivos y otros representantes del entorno económico.
Su presencia ha permitido sumar una perspectiva vinculada al conocimiento cercano de las empresas y de los diferentes ecosistemas territoriales, en línea con la filosofía de los Consejos: enriquecer la conversación a través de experiencias y miradas diversas.