En un contexto marcado por la aceleración tecnológica y la necesidad de reforzar la competitividad industrial, los ecosistemas de innovación adquieren un papel cada vez más estratégico. César Gutiérrez, Director General de MUBIL, analiza en esta entrevista cómo la colaboración puede traducirse en proyectos industriales y nuevas oportunidades de negocio, el papel que pueden jugar los hubs tecnológicos para elevar la competitividad de las pymes y las posibilidades de Euskadi para posicionarse como un nodo europeo de referencia en movilidad inteligente y sostenible.
Estamos viviendo un cambio importante en la manera de entender la competitividad. La escala empresarial sigue siendo relevante, pero hoy competir depende cada vez más de la capacidad de acceder rápidamente a conocimiento, tecnología, infraestructuras avanzadas y talento. En sectores como la movilidad, ninguna empresa puede dominar por sí sola todas las tecnologías que están transformando la industria: electrificación, almacenamiento energético, electrónica de potencia, conectividad, datos, IA, ciberseguridad o conducción autónoma.
Por eso, una capacidad diferencial es saber construir y utilizar ecosistemas. El reto ya no es únicamente qué tienes dentro de tu organización, sino a qué capacidades puedes acceder y con qué rapidez eres capaz de convertirlas en proyectos y soluciones de mercado. Ese es el enfoque de MUBIL: conectar capacidades industriales, tecnológicas, académicas e institucionales para aumentar la competitividad del conjunto.
La colaboración genera valor cuando existe un objetivo concreto. Reunir empresas, centros tecnológicos, universidades e instituciones es necesario, pero no suficiente. Nuestra función en MUBIL es identificar retos compartidos y crear las condiciones para convertirlos en proyectos: conectar capacidades complementarias, facilitar conocimiento e infraestructuras, generar espacios de experimentación y conseguir que la colaboración tenga una orientación industrial.
Gipuzkoa y Euskadi cuentan con una elevada concentración de capacidades industriales y tecnológicas y con una cultura de colaboración consolidada. Ahora debemos aumentar la escala y ambición de esas relaciones para desarrollar y validar nuevas tecnologías, generar actividad empresarial y posicionar nuestras capacidades en cadenas de valor internacionales. Para nosotros, el éxito no se mide por cuántos agentes participan en el ecosistema, sino por los proyectos, oportunidades y nuevas capacidades que somos capaces de generar entre ellos.
La movilidad vive una transformación en la que evolucionan simultáneamente tecnologías muy diferentes. La electrificación sigue siendo fundamental, pero ganan peso la conectividad, los datos, la IA, la ciberseguridad y la conducción autónoma y conectada. Por eso, cuando hablamos de capacidades tecnológicas en MUBIL no pensamos únicamente en laboratorios. El MUBIL Center permite trabajar con la industria en baterías, sistemas de propulsión, hidrógeno o electrónica de potencia, mientras nuestra estrategia Smart incorpora nuevos ámbitos tecnológicos.
La industria necesita desarrollar, probar y validar soluciones tanto en entornos controlados como reales. Ahí aparecen necesidades relacionadas con infraestructura de recarga, interoperabilidad, datos, conectividad, ciberseguridad o movilidad autónoma. Nuestro objetivo es facilitar todo el recorrido desde el desarrollo tecnológico hasta la validación, demostración y mercado. La ventaja competitiva estará cada vez más en la capacidad de integrar tecnologías y convertirlas rápidamente en soluciones industriales.
Esa es una de las principales fortalezas de un ecosistema como MUBIL. Una pyme no necesita disponer internamente de todas las capacidades necesarias para afrontar una transformación tecnológica, pero sí necesita poder acceder a ellas. Y no hablamos únicamente de infraestructuras. Hablamos de conocimiento, talento, financiación, socios tecnológicos, empresas tractoras, proyectos, visibilidad e internacionalización. MUBIL facilita esas conexiones mediante proyectos colaborativos, dinámicas profesionales y espacios de encuentro, además de iniciativas como MUBIL Mobility Expo o MUBIL Mobility Awards, que permiten conectar empresas, mostrar nuevas soluciones y generar oportunidades. Me gusta hablar de una escala compartida: mantener la especialización y agilidad de una pyme y, simultáneamente, acceder a capacidades y relaciones que difícilmente podría desarrollar individualmente. MUBIL debe actuar como ese multiplicador que ayude a nuestras empresas a competir en mercados cada vez más tecnológicos e internacionales.
Europa dispone de excelentes capacidades científicas, tecnológicas e industriales. El reto es conectarlas mejor y transformarlas con mayor rapidez en productos, empresas y liderazgo industrial. Los hubs pueden actuar como nodos entre ecosistemas europeos: compartir capacidades, desarrollar proyectos conjuntos, conectar empresas y crear espacios donde nuevas tecnologías puedan probarse y escalarse.
Nuestra ambición es que MUBIL desempeñe ese papel desde Euskadi en movilidad inteligente y sostenible. Partimos de una base sólida: industria especializada, centros tecnológicos, universidades, empresas internacionales y una larga experiencia de colaboración público-privada. Pero debemos conectarnos todavía más con Europa. El futuro de la movilidad no se construirá desde ecosistemas aislados, sino mediante redes de regiones capaces de complementar capacidades y desarrollar conjuntamente nuevas soluciones. MUBIL quiere ser uno de esos nodos.
Nuestra prioridad es evolucionar de un proyecto construido inicialmente alrededor de una infraestructura tecnológica a un verdadero ecosistema industrial de movilidad. El MUBIL Center ha supuesto un paso fundamental porque nos proporciona capacidades tecnológicas avanzadas y un punto de encuentro físico para el ecosistema. Pero el proyecto MUBIL va mucho más allá del Center, y ahora comienza una nueva etapa. Queremos seguir atrayendo empresas y proyectos a Eskuzaitzeta, desarrollar nuevos espacios empresariales y ampliar las capacidades del polo. Pero este crecimiento no consiste únicamente en incorporar nuevos actores. Es igualmente importante poner en valor las empresas y capacidades que ya existen en el entorno, conocer mejor sus necesidades y generar nuevas conexiones entre ellas y el ecosistema MUBIL.
Queremos que esa relación sea bidireccional: que MUBIL aporte nuevas oportunidades, capacidades y conexiones a las empresas ya implantadas y, al mismo tiempo, que su experiencia, conocimiento y actividad industrial contribuyan a enriquecer y fortalecer el propio ecosistema. El objetivo es que el crecimiento del distrito genere más valor para todos los que forman parte de él.
El desarrollo de nuevas implantaciones empresariales y del futuro MUBIL Business Center debe ayudarnos precisamente a aumentar esa concentración de actividad, conocimiento y relaciones alrededor de la movilidad. Al mismo tiempo, estamos ampliando nuestra estrategia hacia la movilidad inteligente: conducción autónoma y conectada, infraestructura de recarga, datos, ciberseguridad y nuevos entornos de experimentación. Y queremos reforzar también nuestra conexión con otros ecosistemas europeos para generar proyectos y oportunidades para nuestras empresas. Hay además una última dimensión que considero esencial: el talento. Necesitamos que las nuevas generaciones encuentren aquí proyectos tecnológicos e industriales atractivos en los que desarrollar su carrera.
Nuestra ambición es sencilla de expresar, aunque exigente de conseguir: que cuando una empresa europea piense en desarrollar, probar o industrializar una nueva solución de movilidad, considere Euskadi y MUBIL como uno de los lugares donde hacerlo. Ese es el siguiente paso del proyecto.