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De la conquista del usuario al rol de los directivos: las 5 claves para el éxito en la digitalización de las empresas

La transformación digital de las empresas hace tiempo que dejó de ser una opción para convertirse en una obligación. El cambio de rumbo que tomó la sociedad con la llegada de la era digital y la irrupción de las tecnologías de la información ha provocado que la supervivencia de las compañías pase por abrazar un profundo proceso de digitalización que se plantea como un reto constante y vertiginoso.

Competir en un mundo global e hiperconectado pasa por adelantarse a la competencia y alcanzar cuanto antes la madurez digital para poder incrementar las cifras de negocio y optimizar al máximo los costes. Sin embargo, la tarea no se presenta fácil y en España aún nos queda mucho por hacer.

Así lo indica el ‘Estudio de Transformación Digital de las Empresas 2017’, que acaba de publicar la Escuela de Negocios IEBS y cuya principal conclusión es clara: el proceso de digitalización de la mitad de las compañías de nuestro país no ha hecho más que empezar.

Los ejecutivos deben liderar el proceso dando ejemplo. Si no, sólo lo estarán gestionando y no estarán inspirando a su gente

Ante esta tesitura, surgen algunas incógnitas. ¿Cómo deben afrontar las empresas este reto? ¿Quién debe impulsar la digitalización de las organizaciones? ¿Cuáles son las claves para sacar el máximo partido y alcanzar el éxito en un proceso complejo como éste?

El rol fundamental de los directivos

La transformación digital debe estar encabezada por los directivos de las compañías. Así lo aseguran todos los expertos que participarán en la jornada APD ‘Transformación digital bajo la óptica de la dirección’, que tendrá lugar el próximo 22 de noviembre en Madrid. “Los ejecutivos deben asumir un rol de máximos protagonistas. Deben liderar el proceso dando ejemplo. De lo contrario, sólo lo estarán gestionando y no estarán inspirando a su gente”, explica Matti Hemmi, coach empresarial y socio en C2 Inknowation London.

Desarrollar el rol contrario en un momento como éste puede ser contraproducente y abocar a una empresa al fracaso. “Aquellos directivos no ‘digitalizados’ pueden frenar la innovación de las compañías. Y quedarse obsoletos en cultura digital puede provocar que la empresa no avance y que cualquier start-up nativa digital no sólo afecte, sino que provoque el cierre de una gran compañía”, apunta Eduardo Canelles, socio fundador y CEO de C2 Intelligent Solutions.

“Adiós” a los consumidores, “hola” a los usuarios

Otro de los grandes retos para llevar a cabo una transformación digital con éxito se basa en un cambio fundamental de mentalidad: cada vez más, las compañías pasan de ofrecer sus bondades a potenciales consumidores o clientes para centrarse también en conquistar a los usuarios que pululan por la red. “En la actualidad, hablar de consumidores o clientes es algo que ha quedado obsoleto. Las marcas hoy en día no tienen clientes, tienen usuarios”, explica Canelles. “Una parte de esos usuarios puede comprar nuestros productos, pero hay otra parte importante que sin llegar a comprar nada, pueden determinar su venta, y hay que tenerlos muy en cuenta”, añade.

Tal y como apunta José Luis García del Pueyo, profesor del Instituto Internacional San Telmo y socio en C2 Holos Management, los consumidores y usuarios han pasado a jugar un importantísimo papel ya que se han convertido en “locomotoras del comportamiento de las empresas”. Son ellos los que son capaces de provocar con un solo clic una importante crisis de reputación o de hacer tambalearse las acciones de una compañía en bolsa. Por esta razón, la imagen de marca que se proyecta a través de las redes sociales e internet se ha convertido en una herramienta para ganarse la confianza de los usuarios, obtener feedback y captar potenciales clientes.

La implicación de todos los profesionales de la empresa

Que el proceso de digitalización de una compañía llegue a buen puerto va a depender en buena parte de la implicación y la formación que tengan sus profesionales. “Hay que hacer que los empleados se sumerjan en la cultura digital, aportando datos objetivos de qué puede pasar en un escenario donde la compañía quede fuera del mercado por no saber adaptarse”, subraya Canelles.

Sin embargo, este proceso ha de realizarse desde la más absoluta transparencia. De tal manera que no sea visto como una amenaza para sus empleos, sino más bien como una oportunidad. “Cualquier corporación tiene que enseñar a sus empleados que digitalizarse no es poner en riesgo sus empleos, sino mejorar en competitividad en recursos humanos”, apunta Juan Luis Ojeda, Digital Marketing Manager de C2 Intelligent Solutions. “La transparencia a la hora de afrontar un proceso de transformación también es clave”, añade.

Profesionales tecnológicamente competentes

La digitalización de las empresas también está provocando que el perfil de los profesionales que en ellas trabajan o que se van incorporando varíe. Según García del Pueyo, uno de los retos principales ahora consiste en saber integrar las dos culturas de comportamiento que coexisten ya en algunos casos, “las de los millennials, que ocupan cargos medios y ejecutivos, frente a los baby boomers, que desempeñan la dirección”.

Así, no es de extrañar que los nuevos perfiles que se requieran sean profesionales altamente tecnologizados que se adapten fácilmente a nuevos y variables entornos digitales. Según Hemmi, estos profesionales deberán cumplir tres requisitos imprescindibles: “Serán personas emocionalmente inteligentes, tecnológicamente competentes y conscientes de la importancia de la experiencia de usuario que genera en cada uno de sus roles”.

Digitalizarse no es poner en riesgo sus empleos, sino mejorar en competitividad en recursos humanos

La nube, el Big Data y el e-commerce

Pero, ¿hacia dónde evoluciona la digitalización de las compañías? ¿Qué cosas se impondrán con fuerza en los próximos años? Según todos los expertos, la nube y el e-commerce serán los grandes protagonistas. “El mercado presenta una clara apuesta por temas como el comercio electrónico y el ahorro de costes en procesos. La mayoría de las compañías basarán su funcionamiento en tecnologías basadas en la nube, facilitando el trabajo en diferentes ubicaciones”, pronostica Canelles.

Pero no sólo eso. Según Hemmi, el Big Data cobrará cada vez una mayor importancia en las organizaciones de todo el mundo: “Habrá más sensores recopilando más y más datos que computarán los sistemas de inteligencia artificial y que a su vez propondrán más y mejores decisiones a los profesionales para que se den por enterados, ya que la velocidad a la que habrá que tomarlas no podrá esperar a la validación humana”. El futuro ya está aquí.

Redacción
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