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“Las distracciones son adictivas”: cómo dejar de procrastinar según dos expertas en productividad laboral

“Por la calle de ‘mañana’ se llega a la plaza de ‘nunca’”. A pesar de que el refranero popular intenta imbuirnos hacia las buenas prácticas, el ser humano tiende constantemente a retrasar las tareas difíciles o aburridas en pro de aquellas con las que se siente más a gusto. Sin embargo, para triunfar en la organización personal y laboral es necesario abandonar la ‘vaguería’ y ponerse manos a la obra incluso con aquellos trabajos menos atractivos.

La Real Academia Española define ‘procrastinar’ como ‘aplazar’, un verbo que conviene dejar a un lado para alcanzar el éxito. Abordar las herramientas y actitudes para conseguirlo será la meta propuesta en el seminario APD ‘Diga menos. Haga más. Productividad y Eficacia se dan la mano’ que tendrá lugar el próximo 25 de mayo en Madrid.

La lucha contra la procrastinación no es fácil: el cerebro está ‘programado’ para ella. “Cuando te encuentras en una tarea que, o bien es tediosa y compleja o requiere mucho esfuerzo, el cerebro buscará distraer tu atención con algo más fácil y gratificante”, explican a APD Nuria Ruiz Vives y Ana Miquel Cervera de Intelectum, organización con la que APD organiza la mencionada formación en la que se ofrecerán herramientas prácticas para optimizar nuestro potencial y ser más eficientes en el día a día.

“Lamentablemente, las distracciones están en todas partes. Son adictivas. El cerebro lo tiene muy fácil”, aseguran las expertas en la materia que serán las principales ponentes del seminario.

Cómo vencer la pereza

Si bien es cierto que la pereza es uno de los defectos más frecuentes en el ser humano, vencerla es cuestión de proponérselo. Para Ruiz y Miquel, el ‘mantra’ que hay que asimilar como propio podría resumirse en la frase “acabo lo que empiezo y hago lo que me he propuesto hacer”. Siguiendo este precepto será fácil llegar al objetivo formulado y, además, se alejará esa impresión de tarea inacabada que nos persigue cuando no se ha concluido un trabajo.

Según las expertas que participarán en ‘Diga menos. Haga más’, para organizar el día a día es fundamental crear una metodología que nos ayude a borrar la sensación de que 24 horas no son suficientes para todo lo que hay que hacer. Improvisando no se consigue nada. “Si organizas tu vida profesional, seguro que generarás tiempo disponible para ti mismo, para tú familia o para lo que decidas hacer”, apuntan.

Como consejos, las expertas señalan cinco sencillos pasos a tener en cuenta para mejorar la cuota de productividad:

  1. Planificar la jornada.
  2. No procrastinar y abordar a primera hora las tareas más complejas. La mente está más despejada y con más energía.
  3. No hacer ‘multitasking’, es decir, tratar tarea por tarea.
  4. Eliminar o minimizar las distracciones.
  5. Descansar cada cierto tiempo.

Seis horas diarias mirando el e-mail

El 50% del día se emplea a las comunicaciones y, de ese porcentaje, el 28% se dedica a leer y contestar e-mails. Hay personas que pueden pasar seis horas del día –casi una jornada entera de trabajo– gestionando su bandeja de correo electrónico, pero no por ello el empleo de su tiempo ha sido el más efectivo. “El tiempo es escaso y limitado, de forma que necesitamos ser más eficientes a la hora de comunicarnos”, dicen Ruiz y Miquel.

Esta misma cuestión entra en juego en el teletrabajo, pues si los objetivos están bien definidos y los plazos han sido correctamente establecidos, el hecho de realizar el trabajo en una oficina o desde el salón de casa no es óbice para su cumplimiento siguiendo una línea de compromiso y disciplina. “Una de las grandes ventajas del teletrabajo es que permite mejorar la conciliación de la vida personal con la laboral, y esto influye en el rendimiento, la capacidad de concentración y, en definitiva, en la productividad que somos capaces de conseguir”, subrayan Ruiz y Miquel.

“Lo importante no es cuánto trabajo tengo, sino cómo interactúo con ese volumen de trabajo que necesito realizar, es decir, cómo me organizo y qué método utilizo”, aseguran las expertas. La tarea, por tanto, aparece como un factor externo que no depende de la persona a la que se le ha encargado, pero cómo trabajar con ella sí es decisión del empleado. ¿Seremos capaces de decir menos y hacer más? Las claves, el próximo 25 de mayo en las Oficinas de APD Madrid.

Redacción
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