La competitividad en Canarias afronta desafíos decisivos: la reducida dimensión empresarial, las trabas burocráticas, la escasez de talento cualificado y la necesidad de transformar la inversión tecnológica en productividad. Así se puso de manifiesto durante el Foro de Competitividad APD Canarias, celebrado el 15 de octubre en el Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria, donde empresarios, directivos y representantes institucionales analizaron las prioridades para impulsar el crecimiento económico y fortalecer el tejido productivo del archipiélago.
La jornada se enmarcó en el APD por la Competitividad, impulsado con motivo del 70 Aniversario de la Asociación, y permitió contrastar las conclusiones del Barómetro de Competitividad y del Consejo Territorial de Canarias con la experiencia de empresas líderes de las islas. El encuentro contó con la colaboración de ABANCA, Adecco y JTI.
La apertura estuvo a cargo de Francisco J. Torres, Director de APD Canarias, quien destacó la importancia de trasladar a la comunidad empresarial las conclusiones del trabajo desarrollado previamente por el Consejo Territorial de Competitividad y avanzar hacia propuestas concretas para mejorar el posicionamiento económico del archipiélago.
La presentación institucional correspondió a Manuel Domínguez, Vicepresidente del Gobierno de Canarias, quien identificó cuatro grandes factores que condicionan la competitividad regional: productividad, costes de producción, conectividad y dimensión empresarial.
Domínguez incidió en la necesidad de reforzar la formación profesional, especialmente la FP Dual, para adecuar las capacidades de los trabajadores a las demandas reales del tejido productivo. También señaló el impacto del absentismo laboral, la burocracia y las dificultades para encontrar mano de obra cualificada sobre la productividad empresarial.
El Vicepresidente señaló que las empresas canarias afrontan unos costes de producción aproximadamente un 20 % superiores a la media nacional, una circunstancia que refuerza la importancia del Régimen Económico y Fiscal (REF) como instrumento para compensar las desventajas derivadas de la insularidad y la ultraperiferia.
Asimismo, defendió la necesidad de actualizar los mecanismos del REF, mejorar la conectividad y favorecer las alianzas empresariales para que las compañías ganen dimensión y puedan competir en mercados exteriores.

Alex Casal, Asesor del proyecto APD por la Competitividad y Responsable de Innovación y Emprendimiento en Inova, presentó los principales resultados del Barómetro de Competitividad de Canarias y las recomendaciones formuladas por el Consejo Territorial.
El análisis señala oportunidades para mejorar la productividad por persona ocupada, favorecer una mayor dimensión empresarial y estimular la inversión en innovación. Entre las fortalezas del archipiélago, el estudio destaca su atractivo turístico internacional, el potencial de sus infraestructuras portuarias y la elevada implantación de herramientas digitales en las empresas, una base favorable para impulsar nuevos proyectos y actividades de mayor valor añadido.
Entre las propuestas analizadas figuraron el aprovechamiento del liderazgo turístico como laboratorio de innovación, la promoción de alianzas empresariales, el impulso de la inversión productiva, la mejora de la disponibilidad de agua y energía y el posicionamiento de Canarias como destino de inversión en actividades de mayor valor añadido.
La primera mesa redonda, ‘Empresas que crecen: entorno para competir en Canarias’, estuvo moderada por M.ª Rafaela Gordo, Directora Territorial Sur de ABANCA, y contó con la participación de Bruno Naranjo, Director Financiero del Grupo Félix Santiago Melián, y Jordi Potau, Director Financiero del Grupo Satocan.
El debate se centró en las condiciones necesarias para transformar la capacidad financiera de las empresas en nuevos proyectos, inversión productiva y crecimiento sostenible. Jordi Potau destacó el papel de las alianzas empresariales como vía para ganar dimensión y desarrollar nuevas oportunidades de negocio. A partir de la experiencia de Grupo Satocan, explicó que la colaboración con socios especializados permite acceder a proyectos y sectores que resultarían más difíciles de abordar individualmente.
Por su parte, Bruno Naranjo puso el foco en la lentitud administrativa y la inseguridad jurídica como obstáculos para la inversión. A través de ejemplos relacionados con proyectos de energía fotovoltaica y biogás, expuso cómo la prolongación de los procedimientos de autorización puede retrasar durante años iniciativas empresariales vinculadas a la sostenibilidad y la transición energética.
La conversación también abordó la importancia de preservar el REF y la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), al tiempo que se simplifica su aplicación y se ofrece mayor seguridad jurídica a las empresas.
Otro de los asuntos centrales fue el acceso a la vivienda, especialmente por su impacto sobre la atracción y retención de profesionales. Los ponentes coincidieron en señalar la necesidad de agilizar el planeamiento urbanístico, facilitar el desarrollo de suelo residencial y crear condiciones que permitan incrementar la oferta de vivienda. El debate puso así de manifiesto que la competitividad empresarial no depende únicamente de la disponibilidad de financiación, sino también de un entorno administrativo, regulatorio y territorial que permita materializar las inversiones.

La segunda mesa, ‘Talento que transforma: empresas canarias preparadas para el futuro’, estuvo moderada por Jesús Moreno, Director Territorial Centro y Canarias de Adecco, y reunió a José Alba, Director General de la División Hotelera de Lopesan; Alejandra Corbera, Responsable de Asuntos Regulatorios y Fiscales Iberia de JTI; y José Juan González, Presidente y Consejero Delegado de Canaragua. La sesión abordó la relación entre desarrollo de capacidades, productividad, transformación tecnológica y gestión de personas en un contexto marcado por el cambio demográfico y la evolución de las necesidades empresariales.
Alejandra Corbera defendió que la inversión tecnológica debe ir acompañada de una estrategia de formación y anticipación de las necesidades de talento. A partir de la experiencia industrial de JTI, explicó cómo la modernización de los procesos productivos requiere profesionales con nuevas competencias técnicas y una mayor colaboración entre empresas, administraciones y centros formativos.
Desde Canaragua, José Juan González incidió en que incorporar tecnología no garantiza por sí solo una mejora de la productividad. Para conseguir resultados, consideró imprescindible revisar los procesos, transformar los modelos de organización y utilizar los datos como herramienta para mejorar la toma de decisiones.

Por su parte, José Alba puso el acento en el reto demográfico y la transferencia de conocimiento entre generaciones. Desde la experiencia del sector hotelero, señaló que uno de los principales desafíos no consiste únicamente en transmitir conocimientos técnicos, sino también en preservar el criterio profesional y desarrollar nuevas capacidades de liderazgo.
La IA ocupó asimismo un lugar destacado en la conversación. Los participantes coincidieron en que su verdadero potencial competitivo reside en la capacidad de las organizaciones para integrarla en sus procesos, mejorar la eficiencia y generar valor, más allá de la simple incorporación de nuevas herramientas.
El debate también permitió destacar la importancia de la formación continua, el desarrollo del talento interno y la creación de entornos laborales capaces de atraer, desarrollar y retener profesionales cualificados.