La transición hacia una movilidad sostenible e inteligente se ha convertido en uno de los grandes vectores de transformación industrial, económica y tecnológica en Europa. Más allá del debate sobre la electrificación, el reto pasa hoy por articular un nuevo ecosistema capaz de integrar innovación, competitividad y descarbonización en todos los modos de transporte. En esta entrevista, Igor Villarreal, director general de MUBIL, analiza los principales desafíos que afronta Europa en este proceso -desde la madurez tecnológica y la reconfiguración industrial hasta la adopción por parte del mercado- y explica el papel estratégico que juega MUBIL como catalizador de innovación, colaboración empresarial y desarrollo de soluciones reales para la movilidad del futuro.
La movilidad sostenible se ha convertido en una prioridad estratégica tanto para gobiernos como para empresas, pero su despliegue real en Europa sigue encontrando barreras relevantes que conviene analizar desde una visión amplia, que combine mercado, regulación, tecnología e industria.
Antes de entrar en los retos estructurales, merece la pena detenerse en algunos datos de contexto, especialmente en el ámbito de los turismos, que suele concentrar gran parte del debate público. Desde el punto de vista del mercado, 2025 ha sido un año claramente significativo: los vehículos totalmente electrificados -eléctricos puros e híbridos enchufables- han crecido en torno a un 96% respecto a 2024, y las ventas de vehículos eléctricos puros han superado ya las 100.000 unidades anuales. Esto confirma que la electrificación avanza, aunque todavía de forma desigual según países, segmentos y perfiles de usuario.
Al mismo tiempo, hemos asistido a una flexibilización del marco regulatorio europeo. Bruselas ha pasado de un objetivo de reducción del 100% de las emisiones en el escape en 2035 -que solo permitía eléctricos puros o de hidrógeno- a un objetivo del 90%. Ese 10% de margen abre la puerta a que sigan existiendo motores térmicos bajo condiciones muy concretas de compensación.
Pero la movilidad sostenible va mucho más allá del automóvil. La Unión Europea ha definido un calendario de descarbonización global que afecta a todos los modos de transporte, aunque con plazos y soluciones tecnológicas diferentes. Por citar dos ejemplos relevantes: los camiones nuevos deberán reducir sus emisiones un 45% en 2030 y llegar al 90% en 2040, es decir, cinco años más tarde que los turismos, reconociendo la mayor complejidad técnica del transporte pesado. En cambio, los autobuses urbanos tienen objetivos mucho más ambiciosos: todos los nuevos deberán ser de cero emisiones en 2035, con un objetivo intermedio del 90% ya en 2030, es decir, cinco años antes que los turismos.
Desde una perspectiva transversal, estos calendarios regulatorios ponen de manifiesto tres grandes retos:
En definitiva, la transición hacia una movilidad verdaderamente sostenible e inteligente en Europa no es solo un reto tecnológico, sino una transformación económica, industrial y estratégica de primer orden, que exige visión a largo plazo.

MUBIL nace con una vocación muy clara: actuar como catalizador de la innovación en movilidad sostenible e inteligente, conectando de forma efectiva industria, tecnología y administración pública, siendo una herramienta estratégica al servicio de la competitividad empresarial y territorial. Surge impulsado por la Diputación Foral de Gipuzkoa, con el respaldo del Gobierno Vasco. Desde el inicio, el planteamiento ha sido claro: una apuesta público-privada a largo plazo, con una fuerte orientación industrial, aplicada y de mercado. El objetivo no es solo generar conocimiento, sino transformarlo en soluciones reales, escalables y competitivas.
El propósito de la compañía es fortalecer la cadena de valor de la movilidad, integrando capacidades tecnológicas e industriales, y posicionar al territorio como un referente internacional capaz de responder de forma práctica a los retos de la descarbonización y la transformación del transporte.
MUBIL Center, situado en Eskuzaitzeta, San Sebastián e inaugurado en el año 2025, concentra en sus 10.000 m² infraestructuras tecnológicas singulares. Alberga laboratorios de referencia internacional en almacenamiento eléctrico, tracción eléctrica y pilas de hidrógeno, concebidos específicamente como infraestructuras de testeo y validación, para permitir a las empresas validar productos y soluciones.
Además, en Eskuzaitzeta, se articula un espacio de más de 50.000 m² que configura un entorno único donde conviven centros tecnológicos, empresas tractoras, pymes y startups. Esta concentración física de actores de toda la cadena de valor convierten Eskuzaitzeta en un hub real, que facilita la colaboración diaria, la innovación abierta y el desarrollo de proyectos conjuntos en condiciones reales.
No obstante, nuestra estrategia va más allá de Eskuzaitzeta, ya que MUBIL trabaja de forma continua con el ecosistema empresarial y tecnológico de la movilidad inteligente y sostenible nacional e internacional, promoviendo dinámicas de cooperación, proyectos colaborativos y conexiones entre empresas, centros tecnológicos y administraciones públicas.
Todo ello explica nuestro principal elemento diferencial frente a otros hubs europeos: no existe otro espacio físico de esta entidad y además de la forma que está configurado, nos permite una orientación claramente industrial y aplicada. La compañía actúa como dinamizador del ecosistema, ayudando a las empresas a reducir plazos en sus desarrollos, validar soluciones en entornos reales y acelerar su llegada al mercado, impulsando la competitividad del entorno industrial.
En definitiva, MUBIL es mucho más que un hub tecnológico. Es una infraestructura estratégica de país, diseñada para acompañar a empresas e instituciones en una de las transformaciones económicas e industriales más relevantes de las próximas décadas: la movilidad sostenible e inteligente.
En el ámbito de la movilidad sostenible se están produciendo cambios tecnológicos de gran calado que, en conjunto, van a transformar profundamente el sector. La electrificación seguirá creciendo de forma muy significativa, especialmente en el parque móvil ligero, pero cada vez es más evidente que no puede ser la única respuesta para todos los usos, territorios y modos de transporte. Por ello, esta electrificación basada en baterías vendrá acompañada de la consolidación de sistemas de propulsión sostenibles complementarios, como el hidrógeno verde, especialmente en aquellos segmentos donde las baterías no permiten una descarbonización eficiente, como el transporte pesado o las largas distancias.
Al mismo tiempo, avanzarán de forma muy relevante los vehículos conectados y autónomos, así como nuevos modelos de movilidad que hoy se están probando en otras regiones del mundo, como los robotaxis o la conducción autónoma compartida. Todo ello reforzará la necesidad de tecnologías habilitadoras como la inteligencia artificial, fundamentales para la optimización energética, la gestión de flotas, y la eficiencia operativa.
Desde esta perspectiva, el futuro de la movilidad no será monocromático, sino un mix de soluciones tecnológicas, donde cada tecnología tendrá aplicaciones concretas en función del caso de uso. La clave no será elegir una única tecnología, sino saber combinarlas, acelerar su madurez y llevarlas al mercado con criterios industriales. En este contexto, MUBIL impulsa una visión tecnológicamente abierta y pragmática. Su papel es facilitar que estas tecnologías pasen de la fase de desarrollo a la validación industrial real, poniendo a disposición de las empresas entornos avanzados de test y validación, promoviendo proyectos colaborativos entre empresas y centros tecnológicos, y acercando las soluciones a condiciones reales de uso.
En definitiva, ampliar el foco más allá de la electrificación es una necesidad estratégica. Y el papel de MUBIL es precisamente ayudar al sector industrial que esa transición se produzca de forma viable y competitiva, acompañando a empresas e instituciones en uno de los mayores procesos de transformación que vivirá la movilidad en las próximas décadas.

Más allá de la tecnología, la movilidad sostenible e inteligente va a verse profundamente condicionada por cambios estructurales en los modelos de uso, de negocio y de gobernanza.
En primer lugar, asistimos a un cambio claro del vehículo como producto al servicio de movilidad. La propiedad irá perdiendo peso frente a modelos de uso compartido, suscripción o pago por demanda, especialmente en entornos urbanos. Esto obliga a las empresas a repensar su propuesta de valor y a las administraciones a diseñar marcos regulatorios más flexibles.
En segundo lugar, la movilidad será cada vez más multimodal e integrada. Bicicletas, motos, vehículos compartidos y transporte público tenderán a combinarse en un mismo sistema, con el usuario en el centro. En este contexto, el transporte público evolucionará hacia modelos más flexibles y orientados a la demanda, apoyados en datos en tiempo real y plataformas digitales.
Otra tendencia clave es el papel del dato y del software como activos estratégicos. La gestión inteligente de flotas, infraestructuras y servicios de movilidad será tan relevante como el propio vehículo. Esto implica nuevas capacidades, nuevos perfiles profesionales y una mayor colaboración entre sectores tradicionalmente separados.
Por último, la regulación y la sostenibilidad deben dejar de ser únicamente un marco de cumplimiento para convertirse en factores de competitividad y acceso a mercado. Las empresas e instituciones que se anticipen serán aquellas capaces de integrar estrategia, organización y ecosistema, con una visión de largo plazo.
La transformación de la movilidad está dando lugar a una nueva cadena de valor, distinta a la tradicional del vehículo, que durante décadas estuvo dominada por fabricantes, proveedores de componentes mecánicos y una lógica lineal de suministro. Hoy esa cadena se está reconfigurando y ampliando, incorporando nuevos actores, nuevas capacidades y nuevos productos vinculados a la electrificación, el software, la energía, los datos y los servicios de movilidad.
En este nuevo escenario conviven grandes corporaciones, pymes y startups, pero ya no compiten solo por fabricar vehículos, sino por capturar valor en ámbitos como el almacenamiento energético, la electrónica de potencia, los sistemas de propulsión alternativos, la conectividad, la gestión inteligente de flotas o los servicios digitales asociados a la movilidad. Están apareciendo nuevos agentes que no proceden del sector tradicional de la automoción, pero que juegan un papel cada vez más relevante: empresas energéticas, compañías tecnológicas, proveedores de software, startups de datos o de inteligencia artificial.
Desde esta perspectiva, MUBIL ofrece a las empresas un entorno único para posicionarse estratégicamente en esta nueva cadena de valor. MUBIL permite a las compañías explorar nuevas oportunidades de negocio. Las oportunidades concretas que ofrece MUBIL incluyen:
En definitiva, MUBIL no es solo un espacio físico, sino una plataforma de generación de oportunidades de negocio, que ayuda a las empresas a entender cómo está cambiando la cadena de valor del vehículo, identificar su mejor posición en ella y colaborar en convertir la transformación de la movilidad en una ventaja competitiva.
La MUBIL MOBILITY EXPO es la feria profesional de movilidad inteligente y sostenible impulsada por MUBIL, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco, y nació con una ambición muy clara: consolidarse como un punto de encuentro de referencia en Europa para los profesionales del sector. Cinco ediciones después, podemos decir que ese objetivo se está cumpliendo. Año tras año hemos logrado llenar el 100% del espacio expositivo, con empresas y agentes clave de la movilidad inteligente y sostenible.
Desde su origen, la MUBIL MOBILITY EXPO está claramente orientada al público profesional. No es una feria generalista ni un escaparate tecnológico, sino una herramienta activa de aceleración del ecosistema, diseñada para impulsar proyectos, relaciones comerciales, alianzas estratégicas y decisiones empresariales que tengan un impacto real en la transformación de la movilidad.
La Expo actúa como un espacio de conexión entre los principales agentes de la cadena de valor de la movilidad, tanto en su dimensión industrial como digital: fabricantes, proveedores tecnológicos, empresas energéticas, startups, administraciones públicas y centros de conocimiento. Todo ello con un objetivo común: acelerar una movilidad más sostenible, inteligente y competitiva, con impacto económico, tecnológico, territorial y social.
Por eso, desde el principio, los objetivos estratégicos de la Mobility Expo han sido muy claros:
En esta quinta edición, además, incorporamos dos novedades estratégicas que refuerzan aún más este posicionamiento. Por un lado, Francia será el Partner Country, con una zona expositiva específica que permitirá impulsar la colaboración transfronteriza, el intercambio de capacidades industriales y el desarrollo de proyectos conjuntos a escala europea. Por otro lado, organizaremos rutas empresariales y tecnológicas, que permitirán a las compañías participantes conocer de primera mano las capacidades industriales y tecnológicas del territorio, facilitando contactos cualificados y oportunidades concretas de colaboración.
En definitiva, la MUBIL Mobility Expo es una palanca real de activación del ecosistema, pensada para que las empresas puedan entender hacia dónde va el mercado, identificar oportunidades, generar alianzas y acelerar su posicionamiento en un momento clave de transformación del sector de la movilidad.
