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La resiliencia empresarial o cómo recuperarse de un problema

Por muchos esfuerzos y precauciones que tomen las compañías, nunca podrán estar totalmente a salvo. Solo aquellas que sepan recuperarse de un problema, aplicar la resiliencia empresarial, podrán enfrentarse a una época difícil o a algún tipo de desastre. Ésa es la clave: prepararse para afrontar esas situaciones y reponerse tras las adversidades.

Según el diccionario de la Real Academia, la resiliencia es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. El término, aplicado desde hace tiempo a otros ámbitos como la ingeniería civil al ser también una buena forma de describir el comportamiento de los materiales, se ha extendido desde hace tiempo a campos como la psicología, pero también a las empresas. Las organizaciones también deben estar preparadas para afrontar momentos difíciles y amoldarse para superar los problemas, así como para salir reforzadas de ellos y avanzar gracias a los tropiezos.

¿Sirve de algo más a las empresas prepararse para los malos tiempos?

Pues según los expertos sí. Además de para superar las complicaciones, la resiliencia les permite ser más ágiles, flexibles y rápidas en todo tipo de situaciones, ya que se han preparado a fondo y cuentan con planes específicos para las diferentes contingencias a las que se pueden enfrentar, lo que propicia igualmente que su adaptación a los cambios resulte más sencilla. Se trata, por tanto, de una característica de gran utilidad en un entorno como el actual en el que los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos y los mercados se encuentran en constante transformación.

La clave es mejorar la capacidad de respuesta a las dificultades

Para que una organización pueda mejorar su resiliencia, es fundamental que los miembros de sus equipos, así como los dirigentes empresariales, cuenten con esta característica. Las personas resilientes se caracterizan por ser positivas, confiar en sí mismas y no rendirse ante las situaciones difíciles. También tienden a estar abiertas a las nuevas ideas y suelen ser creativas, ya que la innovación es una de las principales herramientas para superar los problemas.

Para mejorar la capacidad de respuesta de una empresa a las dificultades:

  1. Hay que prestar también especial atención a la gestión de riesgos. Es decir, hay que analizar con antelación los posibles contratiempos a los que se puede enfrentar una compañía (pérdida de un cliente importante, cambios regulatorios, en los hábitos de consumo…) y la probabilidad que existe de que estos se produzcan.
  2. Tras la identificación y el análisis de estos factores, la prevención se convierte en otra de las claves para mejorar la capacidad de respuesta de una empresa a las adversidades. Así, una vez detectados esos riesgos, hay que planificar la forma de paliar sus posibles efectos en el funcionamiento de la compañía y el protocolo a seguir para evitar que lleguen a causar graves daños.
  3. Una vez planteados esos planes para propiciar la resiliencia, es importante evaluarlos y actualizarlos periódicamente, ya que los riesgos y problemas a los que se enfrentan las empresas cambian y evolucionan al mismo ritmo que el entorno en el que estas trabajan y que las propias organizaciones.

Dicen que todo riesgo conlleva una oportunidad, de forma que no hay que dejar de buscar en esas posibles contingencias una forma de aprovechar las dificultades a través de la innovación para conseguir ser verdaderamente resiliente y avanzar gracias a los problemas.

Redacción
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