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¿Cómo hacer un mapa estratégico y para qué sirve?

¿Cómo hacer un mapa estratégico? Muchos empresarios desconocen cómo elaborar esta herramienta, que es de extremada utilidad para cualquier proyecto. Sin embargo, todo negocio necesita una estrategia para reducir la incertidumbre e incrementar sus posibilidades de éxito.

A continuación se muestran algunas de sus ventajas y los elementos esenciales que se deben tener en cuenta.

¿Para qué sirve un mapa estratégico?

El mapa estratégico ofrece una visión de conjunto de los objetivos y acciones empresariales. Gracias al mismo puede trazarse, con mayor efectividad, la estrategia corporativa. Además, facilita el control de cumplimiento de objetivos, así como la adaptación de los mismos en caso de crisis.

En definitiva, esta herramienta debe representar visualmente (de ahí que se llame mapa) la totalidad de la estrategia de la organización, desplegando funciones de:

  • Planificación.
  • Evaluación.
  • Optimización.
  • Reestructuración.

Por ello, se considera una pieza fundamental del llamado “Cuadro de Mando Integral” (CMI). Esta herramienta es la que detecta y corrige las desviaciones de la acción empresarial real frente a su trazado estratégico.

A continuación se analizan con más detalle algunas de las principales ventajas de valerse de un mapa estratégico empresarial.

Definir las estrategias de manera clara

La representación visual es una forma idónea de definir las estrategias de manera clara. El proceso de plasmarlas exige reflexionar sobre ellas, de modo que se pueden depurar y perfeccionar.

Además, como el mapa sirve como recordatorio y como elemento comunicativo, la forma de definir las estrategias debe ser informativa y comprensible. Esto permitirá eliminar distracciones y priorizar, adecuadamente, cada línea estratégica.

Invertir en recursos acorde con los objetivos y la estrategia de la empresa

Gracias a dicha jerarquización, las decisiones financieras están mejor orientadas. Así, las inversiones que deban realizarse se alinearán con cada vía estratégica, orientándose a los objetivos empresariales y evitando la dispersión.

Facilita el control de cumplimiento de objetivos, así como la adaptación de los mismos en caso de crisis

Del mismo modo, el mapa estratégico permitirá seguir con mayor precisión el cumplimiento de objetivos financieros. Y es que, como se suele decir, «lo que no se puede medir no se puede mejorar».

Identificar los procesos internos

Al haberse definido las necesidades y objetivos también resultará más fácil identificar los procesos internos para guiar la actividad empresarial. Es más, al identificar estos procesos se podrán optimizar, eliminando elementos superfluos y potenciando los más eficientes.

Controlar el funcionamiento de las estrategias

Por último, esta es una de las funciones más potentes del mapa estratégico. Cualquier estrategia debe incorporar mecanismos de evaluación y control. Cuando se realicen las evaluaciones periódicas podrá compararse el estado presente de la organización con el mapa estratégico trazado.

En caso de haberse producido desviaciones, la empresa podrá retomar el rumbo original. Además, el mapa estratégico no debe concebirse como monolítico. De modo que si algunas de sus líneas demuestran ser poco efectivas, se podrán abandonar, introduciendo otras vías de actuación más adecuadas.

¿Cómo hacer un mapa estratégico y para qué sirve?

¿Cómo hacer un mapa estratégico?

A la hora de hacer un mapa de este tipo es fundamental orientarse desde, al menos, estas cuatro perspectivas:

  1. Aprendizaje y crecimiento.
  2. Interna.
  3. De los clientes.
  4. Financiera.

Solo combinando cada uno de estos elementos se conseguirá elaborar una herramienta capaz de responder a todas las necesidades que va a tener la empresa. No hay que perder de vista que el mapa estratégico es, ante todo, dinámico.

Dicho de otro modo, representa el camino que va a recorrer la empresa hasta satisfacer sus necesidades y cumplir sus objetivos. Por eso debe ser un instrumento flexible y lo más completo posible.

Perspectiva de aprendizaje y crecimiento

Esta perspectiva hace referencia al capital humano. Toda organización se sustenta sobre una plantilla de trabajadores, que deben dominar una serie de conocimientos y habilidades críticos para la empresa. Es decir, las necesidades del departamento de recursos humanos están directamente relacionadas con los objetivos de la empresa.

En definitiva, en cada etapa del proceso de crecimiento de la empresa esta tendrá unas necesidades concretas y diferentes. Por tanto, el plan estratégico debe anticiparse a estas necesidades. Solo de este modo la empresa puede tener preparada a su plantilla en cada momento de su desarrollo.

Perspectiva interna

Una vez se ha garantizado que la plantilla dispone de los conocimientos y habilidades que necesita, la empresa tendrá que dotarlos de las herramientas para desarrollar su trabajo. Estas herramientas no solo son maquinaria y equipos, sino también un sistema de procesos e infraestructuras adecuadas.

Resulta clave para comprobar cómo responde la organización al entorno económico donde desarrolla su actividad

Para ello es necesario definir un organigrama, jerarquizar los puestos de trabajo y compartimentar la organización de la empresa. Además, como se ha comentado antes, la empresa es dinámica. Y como organismo vivo, su composición interna mutará a lo largo del tiempo. El mapa estratégico permitirá que la empresa esté lista cada vez que tenga que realizar uno de estos cambios.

Perspectiva de los clientes

A estas alturas, la empresa ya cuenta con los elementos necesarios para funcionar. Sin embargo, queda pendiente la cuestión económica, que es el objetivo de toda empresa. El componente económico más importante para cualquier iniciativa es su clientela.

Por eso es necesario que el mapa estratégico tenga en cuenta:

  • Quién es el público objetivo.
  • Qué rentabilidad puede extraer a sus productos o servicios.
  • Cuál es la política comercial más adecuada.
  • Cómo desarrollar una marca atractiva e identificable.

Este es, probablemente, uno de los elementos más importantes de cualquier estrategia. A fin de cuentas, el cliente debe ser el centro de cualquier servicio exitoso.

Perspectiva financiera

Este es el segundo componente económico. La empresa necesitará cierto capital para iniciar sus andanzas, un flujo suficiente para desarrollarse y unos resultados para tener éxito. Por tanto, es crucial que se realice un análisis financiero para garantizar la viabilidad del proyecto.

El informe financiero, además, es un elemento imprescindible a la hora de buscar inversores. Debe incluir las previsiones de ventas y perspectivas de crecimiento a diferentes plazos. Pero es importante que no descuide los flujos de caja, pues un agujero de liquidez puede dar al traste con el proyecto.

En definitiva, toda empresa debería saber cómo hacer un mapa estratégico. Y es que este instrumento resulta clave para comprobar cómo responde la organización al entorno económico donde desarrolla su actividad.

Redacción APD
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