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Las dificultades del emprendimiento social en España

Cada vez son más los emprendedores que se plantean la creación de empresas sociales. Pero el camino no es sencillo y las dificultades del emprendimiento social en España son muchas.

Y es que muchas de las iniciativas que buscan generar un impacto positivo en la sociedad no llegan nunca a lograr el éxito deseado. ¿Por qué? Problemas como la financiación, la falta de marco legal o la viabilidad de la propia iniciativa son algunas de las grandes dificultades del emprendimiento social en nuestro país. Pero hay más. Y es imprescindible derribarlas.

Los retos (a derribar) del emprendimiento social ‘made in Spain’

Uno de los primeros retos que se plantea en el momento de constituir una empresa con fines sociales es cómo conseguir ser rentables y sostenibles a la vez. Transformar los objetivos sociales en un modelo de negocio es una de las barreras más grande que se debe superar en el momento de diseñar el modelo de negocio.

Pese a ser consideradas legalmente como empresas con fines de lucro, el principal objetivo que tienen es conseguir un beneficio social, como por ejemplo proyectos en favor del medio ambiente, la salud, la vivienda o la educación, entre muchos otros.

¿Qué factores hay que tener en cuenta al plantearse la puesta en marcha de un proyecto de este tipo? ¿Qué modelo de negocio es el ideal? ¿Podemos derribar las dificultades del emprendimiento social ‘made in Spain’?

Principales dificultades del emprendimiento social en España

Diseño del modelo de negocio

Entre los errores más comunes del emprendimiento social se encuentra el de no tener un modelo de negocio claro. Un modelo que comprenda a qué mercado quiere dirigirse y que le permita crear un producto o servicio que ofrezca valor al cliente y sea, al mismo tiempo, competitivo a nivel de calidad y precio.

En ese sentido, es importante no olvidar que más allá de la finalidad social del proyecto es imprescindible que el negocio sea viable económicamente, ya que de lo contrario no se podrá prolongar en el tiempo.

Otro error habitual de algunos emprendedores es centrarse exclusivamente en el impacto que podría generar el proyecto, dejando de lado la parte administrativa y olvidando que se trata de un negocio que debe ser viable económicamente para poder lograr sus objetivos iniciales.

Generar valor

Cada vez es más común que los consumidores busquen empresas que tengan un valor añadido a nivel social. Más allá del servicio o producto, buscan que sean sostenibles, que apoyen causas sociales o que apuesten, por ejemplo, por un crecimiento verde. Ante esta situación, las empresas sociales deben ser capaces de generar valor y diferenciarse de la competencia, sin olvidar en ningún momento la viabilidad o la calidad del producto que se ofrece.

Antes de iniciar el proyecto, el emprendedor debe tener claro cómo organizar la empresa y cómo conseguir los recursos para financiarla, cómo lograr que el producto que se ofrece aporte un valor a la sociedad y cómo llegar a las personas a las que se dirige la iniciativa.

dificultades del emprendimiento social

Obtención de financiación

Si hablamos de las dificultades que se encuentra el emprendimiento social en España, una de las más evidentes es la de cómo obtener financiación.

El emprendedor social se encuentra generalmente con problemas como la escasez de recursos propios o la falta de garantías para acceder a créditos. Y es que la falta de conocimiento y la poca tradición que hay en España de este tipo de emprendimiento hacen que los inversores privados lo vean como un modelo de negocio poco estable.

Marco legal

Una dificultad añadida con la que se encuentra el emprendimiento social en nuestro país es que no hay un marco legal definido para este negocio. Esta falta de normativa hace que estos proyectos sean percibidos como inestables y poco fiables, lo que dificulta todavía más su financiación y su puesta en marcha.

Falta de conocimientos en otras áreas

A menudo los emprendedores sociales tienen problemas en el momento de decidir cómo plasmar el proyecto y convertirlo en una empresa rentable. Pese a las intenciones sociales sigue siendo necesario saber cómo diseñar el negocio, disponer de un equipo directivo con experiencia empresarial así como estrategias de marketing y comunicación adecuadas, entre muchos otros conocimientos administrativos que hay que desarrollar adecuadamente para que el proyecto sea exitoso.

En definitiva, las empresas sociales no pueden considerarse ONG ni negocios tradicionales y nacen de la voluntad de mejorar las condiciones de una determinada comunidad. Pero deben afrontar una serie de dificultades para poder tener éxito y conseguir convertirse en una empresa competitiva, que aporte valor y sea rentable.

Sergi Monroy
Responsable Digital para APD Cataluña.
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