El cuidado del talento fue el eje de una nueva edición de Ibiza Talent Sunset, el encuentro organizado por APD en el Teatro Pereyra, un espacio cargado de historia que aportó a la jornada un marco singular, elegante y cercano.
En ese ambiente, propicio para detenerse y mirar con perspectiva cuando cae la tarde, cerca de 150 directivos de empresas de Ibiza y Mallorca se dieron cita para reflexionar sobre el desarrollo del talento y los factores que influyen en su evolución dentro de las organizaciones. La jornada contó con el apoyo de CaixaBank, Aon y Polarier, y mantuvo como hilo conductor el espíritu de inspirar, conectar y transformar.
La bienvenida corrió a cargo de Marcos Marí, Vicepresidente de APD en Baleares, quien abrió la jornada recordando la vocación de APD como punto de encuentro para el liderazgo empresarial. En su intervención, subrayó la importancia de generar espacios que combinen aprendizaje, reflexión y relación entre directivos. Porque, en un contexto empresarial cada vez más exigente, detenerse, compartir experiencias y desconectar de la rutina también forma parte de la fórmula que permite que el talento crezca y dé frutos.
A continuación, María Cruz Rivera, Vicepresidenta de APD Baleares y Directora Territorial de CaixaBank en Baleares, presentó el acto poniendo el foco en el papel esencial de las personas en las compañías. En un tiempo marcado por la digitalización, la inteligencia artificial y la búsqueda constante de eficiencia, Rivera reivindicó la dimensión humana de la empresa: la empatía, la capacidad de relación y el vínculo entre equipos como palancas imprescindibles para avanzar. Su mensaje sirvió como punto de partida para una jornada que quiso hablar de cuidado del talento sin perder de vista aquello que lo hace posible: las personas.


El primer bloque de contenidos fue introducido por Pedro Gallo, Director de Aon en Baleares, encargado de presentar al primer ponente de la tarde. El protagonista fue Arun Mansukhani, Psicólogo Clínico y Conferenciante, que ofreció la ponencia “El contexto emocional del talento”. Con una intervención clara y profundamente conectada con los retos actuales del liderazgo, Mansukhani abordó los factores emocionales que pueden impulsar o bloquear el rendimiento de los equipos.

Durante su exposición, explicó cómo el miedo, el estrés o la falta de claridad pueden convertirse en verdaderos saboteadores del talento. No se trata únicamente de estados de ánimo pasajeros, sino de elementos que reducen la capacidad cognitiva, limitan la creatividad y dificultan que las personas puedan aportar lo mejor de sí mismas. Frente a ello, defendió la necesidad de construir entornos profesionales donde exista seguridad en lugar de miedo, claridad frente a la ambigüedad y vínculos sólidos frente al individualismo.
Mansukhani recordó que liderar talento no consiste solo en marcar objetivos o medir resultados, sino también en crear las condiciones emocionales adecuadas para que los equipos puedan pensar, proponer, colaborar y asumir responsabilidades. La autonomía, la estructura bien entendida, el sentido de las tareas y las competencias emocionales se revelaron así como elementos fundamentales para el éxito colectivo.

Tras esta primera ponencia, David Arbó, CEO de Polarier, tomó la palabra para presentar el segundo gran momento de la tarde. El encargado de cerrar el bloque de contenidos fue Dani Delacámara, Humorista y Conferenciante, con su ponencia “Risiliencia”. Desde los primeros minutos, Delacámara consiguió que el público entrara en su juego. Invitó a cantar, provocó carcajadas y transformó la sala en un espacio de complicidad compartida.

Su propuesta giró en torno al humor como herramienta para afrontar los problemas, gestionar la incertidumbre y vivir el día a día con una energía más saludable. En un mundo imprevisible, acelerado y a menudo absurdo, Delacámara defendió la risa como una forma inteligente de resiliencia. No se trató solo de hacer reír -aunque lo consiguió con creces-, sino de recordar que el modo en que nos hablamos, interpretamos las dificultades y afrontamos los contratiempos influye directamente en nuestro bienestar y en nuestra capacidad para seguir adelante.
La jornada combinó así dos miradas complementarias: la profundidad emocional de Arun Mansukhani y la ligereza transformadora de Dani Delacámara. Dos aproximaciones diferentes, pero unidas por una misma idea: el cuidado del talento exige cuidar también el contexto en el que las personas trabajan, se relacionan y toman decisiones.

El Teatro Pereyra fue otro de los grandes protagonistas de la tarde. Su reciente renovación, su historia y su atmósfera especial fueron ampliamente comentadas por los asistentes, que encontraron en este enclave un escenario perfecto para un encuentro concebido no solo para aprender, sino también para disfrutar.
Al finalizar las intervenciones, el cóctel networking abrió una segunda parte de la jornada, más distendida, en la que los directivos pudieron conversar, compartir impresiones y ampliar su red de contactos. Así, Ibiza Talent Sunset consolidó su propuesta como un encuentro diferente: una pausa al final del día para pensar el cuidado del talento desde la emoción, la conexión y el humor. Una invitación a recordar que las empresas avanzan cuando sus personas encuentran el contexto adecuado para inspirarse, conectar y transformar.