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La industria automovilística en España: presente y futuro

Por datos reflejados a todos los niveles, la industria automovilistica en España es fundamental para todo el país. Lo es por su incidencia en el PIB, por el número de empleos directos e indirectos que genera y por la contribución que hace a la sociedad a partir de su actividad industrial. Pero también ha sido una de las más dañadas por la COVID-19. Esta situación abre un escenario incierto en el presente y aumenta la necesidad de preguntarse sobre el futuro que tiene la industria. Todos estos aspectos van a intentar clarificarse a continuación.

La industria del automóvil en España en la era pos-COVID

Antes de que la COVID-19 hiciera acto de presencia, el papel de la industria automovilística en el país era capital. Para entrar en contexto, basta con señalar que esta ha venido representando en los últimos ejercicios un total del 10% del PIB español.

Tampoco conviene olvidar que el 19% de todas las exportaciones que realiza España están ligadas a este sector. Y no menos importante es su impacto en el mercado laboral. Los últimos datos recogidos al respecto señalaban que la industria del automóvil mantenía en torno a los 300.000 puestos de trabajo directos y otros 2 millones en los sectores ligados a esta actividad.

¿Crisis en la industria automovilística?

Para comprender mejor el drama que supone que la industria esté en riesgo, basta con señalar el ejemplo del cierre de la planta de Nissan en Barcelona anunciado entre finales de mayo y principios de junio. La situación puede acabar con todo el tejido económico de una buena parte de la Zona Franca barcelonesa. Además, su influjo se extenderá con toda seguridad a áreas cercanas dependientes de la actividad en la fábrica.

Pues bien, la COVID-19 ha hecho que salten todas las alarmas al respecto. Como se apuntó más arriba, las cifras totales de negocio y de actividad económica de esta industria son fundamentales para la buena salud económica del país.

La venta de coches descenderá en 2020 un 40% y en 2021 estará un 9% por debajo de las cifras alcanzadas en el año 2019

Así, a poco que se analicen los datos, el varapalo del coronavirus es dramático. A mediados de marzo, 17 de las plantas repartidas por todo el país ya estaban cerradas con la suspensión de unos 60.000 empleos directos y otros cientos de miles indirectos.

Entre los meses de marzo y abril, se perdieron un total de casi 190.000 matriculaciones. Esto se traduce en una pérdida de ingresos inasumible si el sector no hubiese recibido las ayudas oportunas.

Y si las cuentas se extienden a todo el 2020 dejando de lado los meses que el país estuvo confinado, las perspectivas no son mejores. Los expertos calculan que la venta de coches en España descenderá este año en torno a un 40%. En 2021, estarán un 9% por debajo de las cifras alcanzadas en el año 2019.

Las cifras son incuestionables. Incluso sin que se produzca ningún rebrote de la COVID-19, el sector está herido y en peligro de muerte. Por tanto, la pregunta sobre las necesidades que pueda tener para salvarse es hoy una de las más candentes dentro del mundo empresarial español.

¿Qué necesita la industria automovilística para garantizar su futuro?

Salvar una industria que supone un aporte del 10% del PIB de todo el país es más que una cuestión de negocio. Es un tema fundamental para garantizar la viabilidad del país y la subsistencia de muchos cientos de personas.

Es por ello que en casi todos los foros se están empezando a lanzar propuestas para que el sector pueda salir adelante con seguridad. Entre las principales, se encuentra la de extender las ayudas públicas hasta que el volumen de ventas se recupere. Sin embargo, esto posiblemente no suceda hasta finales de 2021 o principios de 2022.

Así se manifestó recientemente Raúl Palacios, presidente de Ganvam. Entre otras demandas, solicitó que los expedientes de regulación temporal de empleo, conocidos como ERTE, se extiendan hasta que sea necesario.

A mediados de marzo, 17 de las plantas repartidas por todo el país ya estaban cerradas con la suspensión de unos 60.000 empleos directos y otros cientos de miles indirectos

Las ayudas gubernamentales: un imprescindible

Se calcula que las medidas para que los empleados puedan incorporarse a sus puestos mientras reciben la ayuda gubernamental alcancen una cifra cercana al 2% del PIB español. Esta cantidad se amortizará a largo plazo teniendo en cuenta el impacto positivo que la industria tiene en este mismo índice.

Pero las ayudas públicas directas no son la única solución que expertos y organismos como la Mesa de Automoción han puesto sobre la mesa. Otra es la de cuidar y atraer a las multinacionales del sector.

Una industria automovilística nacional

Aquí hay algo que se debe tener muy en cuenta. España no cuenta con una firma de coches nacional que pudiese, en un momento dado, hacerse cargo de las plantas que las multinacionales abandonasen por la situación de la COVID-19.

Entonces, si se repiten casos como el que se mencionó antes de Nissan en Barcelona, lo importante es encontrar compañías extranjeras que aprovechen esas instalaciones respetando a la masa de trabajadores.

Atraer o, mejor aún, cuidar a las empresas que ya operan en las distintas plantas del país a través de políticas fiscales atractivas es otro de los aspectos a destacar. De este modo, se aseguraría el futuro del sector en el país.

Diversificación del sector

Por último, un gran número de expertos han empezado a señalar otro factor. Este se relaciona con la necesidad de diversificar las vías de las que proceden los suministros de la industria. Esto tiene un sentido: antes de que la COVID-19 llegará a Europa, el sector del automóvil empezó a tener problemas por el desabastecimiento.

El motivo se encuentra en China. Este país es el principal productor de las piezas que necesita el sector y el primero que cerró sus fronteras por la pandemia. Así, los expertos han señalado que se deben encontrar nuevas vías de abastecimiento. En este sentido, incluso se pueden crear dentro del país para potenciar a la industria automovilística.

En resumen, hay coincidencia en señalar los siguientes tres puntos como fundamentales para el sector:

  • Mantenimiento de las ayudas estatales.
  • Políticas atractivas para las multinacionales del sector.
  • Crear nuevas vías de abastecimiento.

Diversificación del sector

El futuro de la industria automovilística en España

Pero lo que de verdad hace que los expertos despierten su interés no son las medidas a corto plazo que hay que tomar, sino las que marcarán el porvenir de la automoción en España durante los siguientes 40 o 50 años.

Se tiene la certeza de que pensar en este plazo de tiempo es algo que puede solucionar futuros problemas. El objetivo es poner al sector español de la automoción a la vanguardia de todos los existentes en el mundo.

La reconversión del sector

Los expertos coinciden en señalar como una de las claves pasa por la reconversión del sector. Esta no va a encaminada a dejar de lado los vehículos y sí a centrarse en los eléctricos (todo indica que van a dominar las próximas décadas).

Solo hay que echar un vistazo a las políticas de la UE o del mismo Gobierno de España para descubrir que han hecho una apuesta muy clara: ir relegando poco a poco los motores de combustión interna.

Parece claro que se trata de una tendencia a nivel mundial. En este caso, el sector español se pregunta si no es el momento de aprovechar la desgracia provocada por la COVID-19 para anticiparse a otros mercados y convertirse en un referente.

Entre los meses de marzo y abril se perdieron un total de casi 190.000 matriculaciones. Una pérdida de ingresos inasumible si el sector no hubiese recibido las ayudas oportunas

La apuesta por coche eléctrico

Los vehículos eléctricos pueden ser una tabla de salvación más presente de lo que se piensa. Ya son muchas las fábricas que se dedican al desarrollo de diversos componentes, como, por ejemplo, las baterías, los cargadores o los transformadores.

España y el sector de la automoción parten con una gran ventaja en este sentido. Esta no es otra que la calidad de las plantas existentes en el país y la presencia de una mano de obra de alta cualificación. No se debe olvidar que esta lleva décadas y décadas produciendo vehículos que se venden en todo el mundo.

Basta con que se apliquen las medidas antes expuestas para que el coche eléctrico pueda suponer un interesante recurso de cara al futuro. Entre estas, destaca la de atraer a multinacionales para que se afinquen en el mercado español y se aprovechen de una industria muy desarrollada.

Es más, el número de vehículos de este tipo vendidos cada año no deja de crecer. Por tanto, los estímulos de los diferentes Gobiernos han de centrarse en intentar que las ventas sigan aumentando. Incluso dentro de las fronteras de la UE esto es una realidad que no hay que pasar por alto. Posiblemente, los resultados se observarán en un futuro no muy lejano.

El coche autónomo puede ser otro de los retos que marquen el futuro de esta industria. Con todo, esta tecnología está mucho menos desarrollada que la de los vehículos eléctricos. De hecho, presenta aún un número de dudas bastante alto como para que una industria del tamaño de la automoción española pueda salvarse con ella.

En definitiva, el sector de la automoción en España pasa por un momento crítico por culpa de la COVID-19. No obstante, puede que este sea el punto de inflexión adecuado para mirar al futuro. Debe preguntarse cómo puede hacer más sostenible y eficiente una industria que aporta en torno al 10 % del PIB nacional.

Redacción APD
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