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Kim Jong-un, ciberterrorismo y posverdad: así es el mundo que viene según Jorge Dezcallar

Si hay un calificativo con el que podríamos resumir el año 2017, ése es el de complejo. La irrupción de Trump en el panorama internacional como presidente de los Estados Unidos supuso todo un tsunami mediático y político cuyo poso de incertidumbre e inquietud parece haberse calmado con el paso de los meses. Aunque lo que pueda ocurrir durante el resto de su mandato sigue teniendo un pronóstico reservado, cada vez son más las voces que apuntan que la arquitectura mundial no será expuesta a los súbitos cambios que en un principio se esperaban.

Pero, más allá de Trump, ¿qué nos depararán los próximos años en el plano internacional? ¿Hacia dónde se encamina la sociedad? ¿Cuáles son los conflictos que más deberían preocuparnos? ¿Y los problemas que tenemos que afrontar con mayor urgencia? Realmente, ¿el mundo está mejor o peor que antes?

Según Jorge Dezcallar, Ex Embajador de España en Estados Unidos, la respuesta, al menos a esta última pregunta, está clara. “Que el mundo está globalmente mejor que nunca no me ofrece la menor duda. Basta con mirar las cifras de epidemias, muertos por guerras o por hambre hoy y compararlas con cualquier época pasada”, afirma.

Que el mundo está globalmente mejor que nunca no me ofrece la menor duda. Basta con mirar las cifras de epidemias, muertos por guerra o hambre

Más inseguridad y tensiones según Jorge Dezcallar

Sin embargo, tal y como apunta Dezcallar, eso no quiere decir que no haya problemas. El Brexit, la irrupción de Trump con su ‘American First’ o el proceso secesionista de Cataluña parecen dibujar un horizonte cada vez con más barreras, en el que se privilegia el nacionalismo de los territorios. “Todo indica a que vamos hacia un mundo multipolar, con países y grupos de países enfrentados entre sí, con barreras proteccionistas, medidas antiinmigración e instituciones internacionales de resolución de conflictos debilitadas”, confirma el diplomático. Un mundo, en su opinión, “más inseguro y con mayores tensiones que el actual”.

Kim Jong-un, ciberterrorismo y posverdad: así es el mundo que viene según Jorge Dezcallar

Así, ante la retirada norteamericana, no es de extrañar que dos potencias emergentes como Rusia y China vayan adquiriendo una relevancia cada vez mayor en la geopolítica mundial. Eso sí, según el diplomático, lo irán haciendo de forma muy distinta.

Por un lado, China, pese a ser un país con problemas de corrupción y grandes desequilibrios económicos, es probable que con sus 1.300 millones de habitantes el gigante asiático sobrepase a la economía norteamericana antes de mediados de siglo. “China sueña con un futuro G-2 en el que el mundo esté dirigido por ella y por los Estados Unidos y hay quien ya predice que una futura guerra entre ambos puede acabar siendo inevitable”, advierte Dezcallar.

Según el Ex Embajador, Rusia se encuentra en un plano diferente. “Con un PIB ligeramente superior al de España, con problemas serios de población y exportando únicamente materias primas, no tiene la estatura internacional que pretende a pesar de ser una potencia nuclear y tener derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU”, explica Dezcallar. Sin embargo, esto no evitará que a corto plazo los intereses de China y de Rusia se aproximen cada vez más frente al dominio occidental del mundo.

La preocupación por Corea del Norte

Así, la crisis más grave que se avecina o que, más bien, se ha convertido  ya una realidad tiene que ver con Corea del Norte. El régimen asiático ha traspasado el umbral nuclear y, tal y como reconoce Dezcallar, cada día es más difícil encontrar una solución militar para el problema que plantea su posesión de nucleares y sus progresos en tecnología balística. “La imposibilidad de asegurar la destrucción de todo su arsenal de una tacada hace que el riesgo de represalias sobre países cercanos como Corea del Sur o Japón sea intolerable. Una bomba nuclear sobre Seúl o Tokio provocaría una hecatombe”, afirma el experto.

El conflicto con Corea del Norte exige una solución diplomacia que pasa por doblegar a Pyongyang aumentando las sanciones internacionales

Sin embargo, lo cierto es que Kim Jong-un puede ser un megalómano pero no un loco, y en los últimos tiempos ha buscado acercamientos con el nuevo gobierno progresista de Seúl con el objetivo de intentar meter “una cuña” entre Estados Unidos y Corea del Sur. “El conflicto exige una solución diplomática que pasa por doblegar a Pyonyang aumentando las sanciones internacionales”, comenta Dezcallar. “Ahí la llave la tiene China, para la que hay límites a esta política porque no quiere el derrumbe del régimen norcoreano”. Así pues, las espadas seguirán en lo alto y no se puede descartar que un conflicto bélico puede estallar en cualquier momento.

El terrorismo del Estado Islámico, otro de los grandes problemas que ha golpeado salvajemente oriente y occidente en los últimos años, parece haber sido derrotado militarmente en Siria e Irak. Pero las ideas no se eliminan a cañonazos. Los militantes que han sobrevivido se han ido transformando en pequeños grupos de terroristas que se han extendido hasta el Sahel, desde Sudán a Mauritania, y hacia el Extremo Oriente. Alguno de ellos también están reapareciendo en Filipinas. Según Jorge Dezcallar, “estamos ante una idea que sigue viva y que tiene dinero a su disposición”, y en el futuro podrían intentar buscar nuevos atentados “que demuestren que no están derrotados y devuelvan la moral a su partidarios”.

Kim Jong-un, ciberterrorismo y posverdad: así es el mundo que viene según Jorge Dezcallar

El cibercrimen y la posverdad

Por último, el fenómeno de las ‘fake news’ parece haber irrumpido con fuerza en la sociedad. No sólo resulta cada vez más difícil distinguir entre lo verdadero y lo falso en lo que leemos, sino que la gente ya “busca lo que quiere creer”. Y no importa que sea cierto o no. Así, a través de las ‘fake news’ se ha conseguido influir en procesos electorales, desprestigiar sistemas democráticos y favorecer las divisiones, como en el caso del Brexit o de Cataluña.

La ciber seguridad está en el centro de nuestras vidas, que se ven afectadas por el ciberterrorismo, el cibercrimen y las ciberguerras

Además, las guerras que se libran desde detrás de una pantalla de ordenador parecen haber llegado para quedarse. “La ciberseguridad”, asegura Dezcallar, “está hoy en el centro de nuestras vidas, que se ven afectadas por el ciberterrorismo (Stutnext), el cibercrimen (WannaCry), e incluso la ciberguerra del futuro, que ya apunta en el horizonte y que puede poner de rodillas a un país interfiriendo en el funcionamiento de sus redes básicas de abastecimiento de agua, distribución eléctrica, etcétera”.

Acabar con este problema exige grandes sumas de dinero, personal muy especializado y, sobre todo, mejor cooperación internacional. Y en eso estamos en Europa en este momento. Pero tal y como apunta el diplomático, “no hay solución fácil”, sino todo lo contrario. Y ésta está aún por llegar.

Redacción
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