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“Las personas que tienen éxito son de las que conducen, no de las que se dejan llevar”

¿Cómo podemos tener éxito en nuestra vida personal y profesional? ¿Cuál es la receta para levantarnos cada mañana e ir a trabajar con ilusión y ganas? ¿Estamos dispuestos a poner algo de nuestra parte o preferimos que nos lo den todo hecho?

Cuando hablamos de triunfadores, de personas con éxito, es bastante común que se les aplique un aura casi sobrenatural. Como si ellos estuvieran en posesión de una fórmula secreta que no es accesible para el resto de los mortales.Pero sí lo es.

Expertos como Lluis Soldevila, profesor de ESADE Business School, lo deja claro: si queremos triunfar no nos queda otra que cambiar nuestra actitud y dejar de esperar que sean otros quienes tengan que tirar de nosotros para impulsar nuestra carrera y oportunidades. Temáticas de se analizarán precisamente en la jornada APD ‘Actitudes para triunfar: ¿te motivas o esperas a que te motiven?’ en la que el propio Soldevila será uno de los principales ponentes.

Para el profesor, ser “un motivado” es una elección personal y no tenemos que esperar a que alguien nos impulse a hacerlo: “Yo siempre digo que el camino del éxito es querer, luego saber y luego hacer”, explica a APD unos días antes de la celebración de la mencionada jornada que tendrá lugar en el Museo Carmen Thyssen de Málaga. ¿Y cómo se puede hacer? Aplicando una metodología y, sobre todo, pasando a la acción.

Motiva-acción o cómo llevar las riendas de tu propio éxito

Soldevila puntualiza que, al hablar de motivación, él prefiere referirse al término motiva-acción, “porque, para ser un motivado, hay que tener un motivo y pasar a la acción”. Ese paso a la acción requiere trabajo y esfuerzo por nuestra parte, pero sus beneficios van a ser importantes. “Básicamente, que tomas el control”, explica el profesor, que añade que “las personas que tienenéxito, según mi experiencia, son de las que conducen, y no de las que se dejan llevar”.

Lo que quiere decir que tenemos que querer motivarnos, tenemos que querer tomar el control, aunque requiera trabajo y vaya contra la idea actual de que todo tiene que ser rápido y fácil. “Lamentablemente, las cosas que valen en esta vida no son fáciles”, señala Soldevila. Uno puede tener algunas capacidades innatas que lo predispongan para motivarse, pero en realidad, el factor determinante es que trabajemos en ello.

Como explica el profesor, “cuanto más conocemos sobre el cerebro, más sabemos que menos importa lo innato, que podemos trabajarlo todo”. En este sentido,él incluso tiene una fórmula que determina lo más importante en esta búsqueda de la motivación personal:“Sumamos habilidades innatas con habilidades adquiridas, hay un divisor que es el tiempo y todo esto se eleva a la actitud. La actitud es lo que hace la diferencia”.

La cuestión es, si realmente tomamos la iniciativa de querer motivarnos: ¿con qué herramientas podemos contar para conseguirlo?

El cóctel de la motiva-acción

Haciendo la similitud con un cóctel, el experto señala que cuatro claves que nos ayudan a motivarnos:

  1. Autoeficacia. Es un concepto acuñado por Albert Bandura y, en palabras de Soldevila, “se refiere a la capacidad de identificar de lo que somos capaces o no. No tiene nada que ver con la autoestima, que es subjetiva. La autoeficacia es objetiva”.
  2. Objetivos. Es necesario definirlos adecuadamente, pero eso puede resultar complicado. El profesor de ESADE ofrece algunas técnicas útiles, como la SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y ligados al tiempo) o una que él denomina CIRCO: “objetivos claros, ilusionantes, razonables y con un cierto grado de complejidad. Disponer de estas cuatro características nos lleva a la última, que no es otra que el objetivo”.
  3. Entorno. Es inevitable que el entorno nos afecte, advierte el experto, quien insiste en lo importante que es crearlos de manera que fomenten la motivación.
  4. Actitud. Soldevila enfatiza que “la actitud es el factor determinante en la fórmula de lo que tú vales”, y la incluye en sus tres As para el éxito junto al autoconocimiento y la acción.

La actitud podemos trabajarla diariamente porque“no es una causa, sino que es un efecto. La causa son nuestros pensamientos. Nuestros pensamientos los dominamos nosotros. Por tanto, la actitud se puede generar”.

Así, cuando estemos atravesando momentos en los que esa actitud sea difícil de mantener, Soldevila recomienda que apliquemos la metodología y que recordemos esos cuatro pilares de la motivación. Porque un motivado puede motivarse. “Vivir a tope, aprovechar el tiempo, lograr grandes cosas y, al final, conseguir esos objetivos que se han marcado muy bien” son, según el profesor, “las claves detrás de un motivado”.

Un trabajador motivado contagia su motivación y ayuda a generar un entorno favorable de trabajo. Para Soldevila, “un motivado es alguien que tiene una ilusión enorme, una determinación, unos objetivos, alguien que se esfuerza, que siempre está con una actitud positiva”. Y, además, añade: “es imposible que un motivado pueda generar envidias o antipatías”. Lo que les convierte en líderes estratégicos fundamentales para cualquier compañía motivada y, en consecuencia, con éxito.

Redacción
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