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Qué es el liderazgo positivo y cómo utilizarlo con éxito

Pasamos tantas horas en el trabajo que el último Informe sobre la Felicidad MundialWorld Happiness Report 2017– incluyó entre sus epígrafes un apartado dedicado a la felicidad en el mundo laboral. Existir, existe, pero a muchos aún se les escapan los pasos básicos para lograrla. De ahí que de un tiempo a esta parte, las principales compañías internacionales cuenten con un perfil cuyo objetivo no es otro que conseguir que el desempeño profesional tenga lugar en un ambiente saludable. Hablamos del líder positivo.

Kim Cameron, experto mundial en Organizaciones Saludables y Positivas, definió el liderazgo positivo como “las prácticas positivas en las organizaciones que producen cambios deseables en la eficacia organizativa”. Bajo estas palabras se encierra una idea sencilla que no siempre se implanta correctamente en las empresas: un líder será positivo cuando persiga impulsar acciones que repercutan en un buen clima laboral.

El liderazgo positivo se traduce en aquellas prácticas positivas en las organizaciones que producen cambios deseables en la eficacia organizativa

En este sentido, cobra una gran importancia la inteligencia emocional, una habilidad que busca hacer sentirse a los empleados como parte de un todo global en el que se les escucha, se les tiene en cuenta y son valorados. De hecho, el cada vez más extendido ‘salario emocional’ es una de las herramientas con las que trabajan los líderes positivos. No se trata de pagar con dinero, sino con pequeños gestos que afiancen el compromiso del trabajador con el grupo.

Intrínsecamente relacionado con la salud mental, el liderazgo positivo recoge una serie de características que, de implementarse correctamente, lograrán que los equipos de trabajo desarrollen sus tareas mejor, de manera más eficiente y con mucha más implicación personal. Estas son algunas de las más importantes.

1. Saber dar las gracias

Los jefes que dan las gracias logran que sus empleados se sientan valorados. Estas siete letras parecen ser ‘mágicas’ y, utilizadas con criterio, son grandes aliadas de los líderes positivos.

2. La importancia de ser positivo

Después de la tormenta siempre llega la calma. Si la empresa está pasando por un momento de crisis, lo mejor es poner al equipo a trabajar en ideas que ayuden a solucionar el problema. Para ello, nada mejor que hacer notar a los empleados la importancia de sus ideas y fomentar la creatividad para dar con la clave del éxito.

3. Aprender del error en lugar de castigarlo

Los jefes que trabajan bajo los criterios del liderazgo positivo saben que tanto sus empleados como ellos mismos pueden fallar. Los errores no deben interpretarse como razones para el castigo, sino que han de estimarse como oportunidades para no errar en el futuro. Los líderes positivos saben perdonar.

4. La idea de ‘salario emocional’

Tal y como se ha explicado en líneas anteriores, los trabajadores valoran muy positivamente los gestos que ponen en valor su trabajo. Bien sea una mención en público a la última tarea realizada, bien sea un ambiente tranquilo donde todo el equipo se lleve bien, el ‘salario emocional’ es un concepto con el que los líderes positivos han de estar familiarizados y deben fomentarlo.

El liderazgo positivo (y negativo) en la historia

John C. Maxwell, experto coach y escritor sobre el liderazgo con más de 80 títulos en su haber, define en su página web el liderazgo con una sola palabra: “influencia”. Teniendo en cuenta las ideas expuestas en este artículo, no cabe duda de que un jefe que actúe con positividad tendrá más capacidad de influir sobre sus subordinados.

Para Maxwell, se es más líder cuanta más influencia se ejerce sobre los demás, pero hay que tener en cuenta que este concepto puede tener también una versión negativa. El autor estadounidense considera que un líder negativo desarrolla su actividad destruyendo el trabajo de otros, haciendo de la crítica y la amenaza una constante.

La premisa básica del liderazgo negativo se sustenta en la división, y su eslogan podría ser “o conmigo, o contra mí”. En la historia se han registrado múltiples ejemplos donde el odio ha sido un referente a la hora de encabezar movimientos, y basta recordar la Alemania nazi o la Italia de Mussolini para identificarlos. En estos casos, el radicalismo con que ejecutaron su liderazgo llegó a provocar la muerte de millones de personas.

En el lado contrario se situarían personajes tan influyentes como Teresa de Calcula, Nelson Mandela o Martin Luther King; quienes, en palabras del experto, son los grandes exponentes del liderazgo positivo. ¿Tomamos nota?

Redacción
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