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¿Mejorar tu productividad y eliminar el estrés en 30 días? Sí, es posible

¿Cuál es el mayor enemigo de la productividad laboral? Los expertos coinciden: cada vez más personas padecen estrés en su entorno de trabajo. Este es el responsable de mellar su motivación y, en consecuencia, reducir sustancialmente sus habilidades y capacidades productivas. 

El estrés se ha convertido en uno de los grandes problemas laborales del siglo XXI. Hasta el punto de haberse convertido en el principal motivo de baja entre los empleados en Europa, con un 60% de incidencia.

Según datos del INE, el 59% de los trabajadores españoles se sienten estresados

Es más, según los últimos datos del INE, en España una cantidad muy similar de trabajadores (59%) se sienten estresados. Unas cifras muy preocupantes que suponen un problema grave tanto para la empresa como la salud mental de la plantilla. 

“Tenemos casi un 50% más del trabajo que podemos hacer”

“La principal característica de estos tiempos es la velocidad del cambio en el mundo del trabajo. Por eso, se dice que el mundo del trabajo actual se enmarca en un entorno VUCA, término surgido para caracterizar los escenarios bélicos durante la Guerra del Golfo y que son las siglas en inglés de las palabras volátil, incierto, complejo y ambiguo“,

Así lo explica Joaquín Peña Siles, socio fundador de Productivity Times y experto formador: “Según nuestros datos, de media tenemos casi un 50% más del trabajo que podemos hacer. Ello, junto con los cambios de rumbo constantes y el perder casi dos tercios del día en interrupciones, hace que muchas personas acaben con unos niveles de estrés insoportables que derivan en problemas tanto físicos como mentales”, explica Peña.

 

La motivación personal y el entorno extralaboral

Los dos términos responsables del grado de productividad laboral de cada individuos. De hecho, Peña destaca que “si contamos a unos niveles altos de felicidad y satisfacción en el entorno laboral, no es sólo que enfermemos dos veces menos, es que nos mantenemos vivos. Literalmente”.

El experto nos remite al libro El hombre en busca de sentido del psiquiatra Victor Frankl, en el que se relata cómo en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial aquellas personas que tenían un propósito, un motivo para vivir, sobrevivían; y las que no lo tenían, acababan pereciendo. “Cada persona debe encontrar su motivación en su puesto de trabajo; no por la empresa, sino por su propia salud. Si una persona puede encontrar sentido a vivir en un campo de concentración, seguramente en un puesto de trabajo en el mundo desarrollado también es posible. El otro componente clave, y el que según nuestros estudios mayor impacto tiene en términos de productividad laboral, es dedicar tiempo a recargar nuestras energías vitales”, asegura el investigador.

En este sentido, para Peña la clave es “dedicar tiempo a diario a hacer algo de deporte, pasar tiempo de calidad con las personas importantes en nuestra vida, dormir el tiempo necesario y comer saludable”. Todas estas cosas, aunque a priori queden fuera del entorno laboral, “son uno de los ingredientes principales, junto con tener un propósito profesional, y son las que hacen que nuestro nivel de felicidad y motivación aumente más y nos volvamos más productivos”.

Si contamos a unos niveles altos de felicidad y satisfacción en el entorno laboral, no es sólo que enfermemos dos veces menos, es que nos mantenemos vivos. Literalmente

“Según nuestros datos, de media, más de un tercio del trabajo que nos piden no se hace nunca. Esto lo hemos observado en todos los sectores, desde la banca o gran consumo hasta empresas de ingeniería. Esto nos ayuda a ver que esto es una característica del trabajo actual: recibir más trabajo del que podemos hacer“, apunta.  

Además, sostiene Peña, “si lo pensamos un poco más, estas empresas siguen funcionando y, en muchos casos, con buenos resultados. Así, la primera cuestión que tenemos que tener en cuenta para gestionar grandes volúmenes de información y trabajo es que debemos aprender a decidir qué no hacer, qué parte de lo que nos piden recae en la bolsa de cosas que no haremos nunca para descartarlas los antes posible”, .

Aprender a decir que no y, sobre todo, pivotar en torno a tres ideas: disminuir el estrés (hasta un 29% con el Método FAST, según su creador), aumentar la motivación (en un 39%) y aumentar la productividad (en un 33%). “A grandes rasgos, en FAST hemos analizado bien cuál es el problema, qué técnicas están disponibles para solucionar el problema y hemos validado con cientos de personas cuáles de ellas funcionan mejor y cuáles provocan mayor impacto. Tras varios años haciendo rodar el método, y observando los resultados estadísticos, podemos decir que las pautas principales y que mayor impacto residen en la integración y los detalles de cómo se hacen las cosas”, concluye Peña. 

Redacción
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