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¿Qué es la tasa Tobin y cuáles serán sus efectos realmente?

El pasado mes de febrero, El Gobierno aprobó la tasa Tobin y una versión descafeinada de la conocida popularmente como ‘tasa Google’.

La primera supone la introducción de nuevos impuestos y tiene como objetivo gravar las transacciones financieras entre divisas, por el que se cobraría el 0,2 % sobre la venta o compra de acciones. La aplicación de la segunda, aunque los expertos prevén que supondría la recaudación de 850 millones de euros al año directamente de empresas y bancos, ya ha suscitado un gran número de detractores. Entre los que se encuentran determinadas fuerzas políticas y algunos grupos de consumidores.

Razón no les falta ya que muchos analistas coinciden en advertir que la tasa Tobin también tendrá implicaciones negativas que podrían penalizar a los pequeños ahorradores e inversores. ¿Su aplicación traerá peores consecuencias que bondades?

¿Qué es la tasa Tobin?

Originariamente, la tasa Tobin se pensó como un impuesto destinado a gravar las operaciones de conversión entre divisas que se llevan a cabo al contado. La tasa Tobin recibe su nombre por el estadounidense James Tobin, un reconocido economista, que fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1981.

¿Cuándo surgió esta idea?

La idea surgió de la mano del mencionado economista, quien introdujo el concepto en la economía mundial en el año 1972, bajo unas circunstancias económicas especiales. La propuesta de James Tobin llegó un año después de que se produjera el cambio de sistemas de tipos fijos (Breton Woods) al sistema de tipos de cambios flexibles, todavía vigente en la actualidad.

El cambio de sistemas de tipos provocó una migración masiva de flujos de fondos en distintas divisas, que se tradujo de manera inmediata en un fuerte sacudida a la economía mundial debido a la especulación entre divisas y los costes derivados de la migración de fondos entre divisas distintas.

El propósito original con el que se planteó la tasa Tobin ha cambiado conforme se ha ido implementando en los distintos países. Algunos, como por ejemplo Italia, han implementado la tasa como una forma de generar ingresos para impulsar la economía nacional en situación de baja disponibilidad presupuestaria. Esto se aleja del objetivo original con el que se creó la tasa y hace que el número de detractores aumente. 

¿Qué es la tasa Tobin?

¿A quién afecta la tasa Tobin?

En principio, la tasa Tobin solo se aplicaría al flujo excesivo de dinero que se mueve regularmente a corto plazo en los mercados de divisas, no a las inversiones a largo plazo. 

El impuesto afecta a los bancos e instituciones financieras y empresas, que deberán pagarlo. La tasa Tobin afecta a acciones de empresas españolas que tengan una capitalización bursátil superior a 1.000 millones de euros (es decir, que el valor de la suma de todas sus acciones sea superior a 1.000 millones de euros). En febrero, eran 64 empresas españolas las afectadas, entre las que están las del IBEX 35. Pero también algunas compañías del mercado continuo. 

Muchos países ya aventuran que la tasa Tobin también afectará a los consumidores a través de comisiones, fondos de inversión y sus planes de pensiones puesto que dudan que las entidades bancarias asuman el impuesto íntegramente.

Efectos sobre la bolsa

La tasa Tobin podría afectar al pequeño ahorrador que invierte en bolsa. Un acumulado del impuesto de un 0,2% en algunas situaciones terminará restando una cifra considerable a las inversiones y podría repercutir en la rentabilidad de estos tipos de inversiones.

Efectos sobre los planes de pensiones 

La aprobación de este impuesto afectará tanto a partícipes de fondos de inversión como fondos de pensiones que, según Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco, su rentabilidad podría reducirse un 5,6% alcanzando el 7,4% en 25 años.

Críticas a la tasa Tobin

Los detractores de la tasa Tobin coinciden en que el impuesto ha evolucionado desde su objetivo original de gravar las transacciones financieras entre mercados con diferentes divisas, que afectaría principalmente a entidades financieras y empresas, hasta un impuesto que repercute también en el consumidor y en los pequeños ahorradores.

Las principales críticas se centran en la esquiva responsabilidad de los bancos y entidades financieras de asumir el impuesto en operaciones de intermediación, y en la penalización en la rentabilidad que supone para los que invierten en bolsa, tienen un fondo de pensiones o de inversión.

La aplicación de la tasa Tobin servirá para gravar transacciones financieras, tal y como se preveía en su configuración inicial. No obstante, tras su llegada, la tasa también repercutirá en los consumidores y pequeños ahorradores e inversores, que podrían ver como sus planes de pensiones y fondos de inversión sufren una pérdida de rentabilidad en sus fondos.

En definitiva, la “solución” Tobin, que en principio iba a suponer una recaudación de casi 850 millones para el estado directamente de empresas y bancos, recibirá  también la aportación de los ciudadanos de a pie que la conciben como una penalización al ahorro. 

Berta Albet Ribera
Responsable Digital APD Zona Levante.
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