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Cambios en el Marketing: superada la revolución digital, llega la Era de la Experiencia

Eche un vistazo hacia años atrás e intente recordar cuáles fueron los eslóganes publicitarios que más le impactaron. Probablemente, sus neuronas hayan recopilado anuncios en los que se aseguraba que el detergente en pantalla era el que lavaba más blanco o que el chocolate de turno era el que más porcentaje de cacao puro ofrecía a sus clientes. Su cerebro ha conseguido rescatar del olvido un tipo de marketing que poco a poco se va quedando obsoleto en pro de las técnicas de mercadotecnia del futuro: bienvenido al marketing experiencial.

Detrás de este concepto se engloba una estrategia que busca algo más que exponer las bondades del producto o servicio que se quiere vender. Ya no vale con decir que el detergente es el de mayor calidad del mercado, ni que el chocolate que ve ante sus ojos es el que más cantidad de cacao contiene en su receta. El marketing basado en las experiencias elimina al producto del centro de atención y, en su lugar, sitúa a los clientes. Ahora son ellos los que más importancia cobran en el mensaje publicitario y es sobre ellos sobre quienes hay que poner el foco.

Entre dos productos similares, son muchos los clientes que se decantan por aquellos ofrecidos por compañías sostenibles.

Las empresas se han dado cuenta de que los usuarios finales empiezan a valorar características de la marca que no necesariamente tienen que estar relacionadas con el producto ofrecido. Así, por ejemplo, el cuidado del medio ambiente es uno de los factores que más importancia está asimilando: actualmente, entre dos productos similares, son muchos los clientes que se decantan por aquellos ofrecidos por compañías sostenibles. Es más, según el último informe ‘El ciudadano y la RSE’, elaborado por la Fundación Adecco, 6 de cada 10 consumidores penaliza a las marcas que no considera responsables, hasta un 50% deja de adquirir el servicio o producto en cuestión y más del 10% es capaz de emitir opiniones negativas en foros y redes sociales.

El marketing experiencial busca provocar sensaciones a los usuarios antes del proceso de compra. Con este tipo de acciones se ahonda en las emociones de los clientes para que, a través de sus sentimientos, se logre fidelizarlos sin que se sientan agredidos publicitariamente. Esta es una de las principales ventajas de la nueva herramienta de mercado: si los compradores consideran que actúan de manera voluntaria responderán de manera más natural a los estímulos de compra. A la vez, asociarán la marca a conceptos como ‘cuidado del medio ambiente’, ‘compromiso con el bienestar’ o ‘atención a la salud’ que difícilmente olvidarán.

era de la experiencia

Así, sí: ejemplos de cómo funciona el marketing experiencial

El marketing experiencial lleva implementándose desde hace algunos años y han sido muchas las empresas que se han dejado llevar por sus beneficios. Una de las firmas que mejor ha sabido desarrollar estrategias en este nuevo concepto publicitario ha sido Starbucks: tal y como publicaba El Confidencial, 48 horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara la prohibición de entrada en sus fronteras a ciudadanos de varios países musulmanes, la cafetera hizo pública su intención de contratar 10.000 refugiados .

De manera indirecta, sin ningún tipo de campaña publicitaria agresiva, Starbucks logró que se asociara el valor de la solidaridad a su logo. Y esto es solo un ejemplo. La cadena cafetera ya había conseguido tiempo atrás que su emblema estuviera rodeado de virtudes que trascendían al marketing tradicional: quien acude a un Starbucks lo hace, además de para tomar café, para ser visto, para presumir de sentarse en un local de amplios ventanales a escribir sobre el teclado de un Mac, para dejarse preguntar el nombre mientras espera a beberse una taza caliente de ‘expreso. Starbucks ha logrado que su imagen esté vinculada a un concepto de cierto estatus que ha trabajado a través del marketing experiencial.

A la mayoría de los 300.000 encuestados no les importaría que desapareciera el 91% de las marcas que existen en la actualidad

En el ‘Meaningful brands’ de Havas Media –un informe anual que radiografía los vínculos entre las marcas y la vida de los clientes– se presentaron unas conclusiones alarmantes: a la mayoría de los 300.000 encuestados no les importaría que desapareciera el 91% de las marcas que existen en la actualidad. Ante este panorama, resulta más importante que nunca crear un valor diferenciador para que el cliente acoja a la compañía en ese pequeño porcentaje de empresas importantes para su vida. El marketing experiencial es la mejor forma de conseguirlo.

Redacción
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