Puesto de Trabajo Digital
LLEGA LA REVOLUCIÓN DEL SMART NETWORKING
La ley de desconexión digital se ha convertido en uno de los pilares fundamentales del derecho laboral en un entorno de trabajo cada vez más marcado por la digitalización, el teletrabajo y la hiperconectividad. Aunque en la Unión Europea todavía no existe una regulación común que establezca un marco homogéneo, países como España cuentan desde 2018 con una normativa específica que reconoce este derecho con independencia del tamaño de la empresa. En este artículo analizamos en qué consiste la ley de desconexión digital, cómo se aplica en la práctica y qué medidas pueden adoptar las empresas para garantizar el descanso, la conciliación y el bienestar de sus empleados.
Se trata de un nuevo derecho laboral que pone el foco en el bienestar de los trabajadores y en la necesidad de limitar la hiperconectividad derivada del uso constante de herramientas digitales.
El derecho a la desconexión digital es el derecho laboral que tienen las personas a no conectarse a ningún dispositivo digital de carácter profesional durante sus periodos de descanso, fuera del horario laboral.
Este derecho incluye no contestar correos electrónicos, llamadas, whatsapps, videollamadas o cualquier otro tipo de comunicación digital fuera del horario de trabajo. Es también, por lo tanto, el derecho de los trabajadores a apagar o no chequear estos dispositivos una vez terminada la jornada laboral. Esto incluye expresamente la recepción de correos electrónicos en la bandeja de entrada, llamadas o mensajes de WhatsApp, salvo que exista una causa justificada o el consentimiento expreso del trabajador.
Especialmente tras la pandemia, y con la generalización del teletrabajo, la frontera entre la jornada laboral y la vida privada se ha difuminado. Es por ese motivo que garantizar el derecho a la desconexión digital es imprescindible para cuidar la salud mental de los trabajadores, potenciar su rendimiento y evitar casos de estrés laboral o síndrome de burnout.
España es uno de los pocos países europeos que reconoce el derecho a la desconexión digital. Lo hace en el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos personales y Garantía de los Derechos Digitales. Esta ley establece lo siguiente: “los trabajadores tendrán derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”.
En España ya hay múltiples empresas que han implementado medidas en esta dirección. ING y AXA son dos buenos ejemplos de ello, ya que han aplicado medidas para garantizar la desconexión digital. Por ejemplo, acotar el horario para reuniones entre las 10h y las 16h y limitar su duración. O establecer un horario restringido de envío de correos electrónicos y de llamadas, además de apagar las luces de las oficinas a una hora preestablecida.
Esta regulación se enmarca dentro de la ley de protección de derechos digitales y forma parte de la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, cuya entrada en vigor tuvo lugar en diciembre de 2018.
El derecho a la desconexión digital aplica a todos los trabajadores, incluso los autónomos societarios. En la ley de reforma laboral recientemente aprobada en Bélgica, aplica a empresas de más de 20 trabajadores, pero en el caso de España aplica a empresas de cualquier tamaño.
En cualquier caso, la norma hace énfasis en los profesionales que trabajan en remoto, como se recoge en la ley del teletrabajo. Y es que, en estos casos, es más complicado establecer límites entre la vida personal y la profesional.
A partir de la ley de desconexión digital, las empresas tienen la obligación de elaborar un protocolo interno que refleje este derecho de los trabajadores. Es decir, una política de desconexión digital interna que aplique a todas las personas de la compañía.
La Inspección de Trabajo en España no cuenta con una ley específica sobre sanciones por incumplimiento de la desconexión digital. No obstante, sí es posible sancionar a una empresa que contacte con sus empleados después de la jornada laboral de forma reiterativa.
El envío continuado de mensajes, correos o llamadas responde a una conducta de acoso. Y por lo tanto, al denunciar el caso, se consideraría una infracción de grave índole.

El objetivo de la desconexión digital no es otro que asegurar el descanso y garantizar la conciliación laboral. Esto se traducirá en una mejora de la calidad de vida del empleado, y por lo tanto en una mayor productividad. Para promover eficazmente el ejercicio del derecho a la desconexión digital y asegurar que los empleados puedan disfrutar plenamente de su vida personal y familiar, es crucial que las empresas elaboren una política interna clara y comprensible. Para ello, estas son algunas de las medidas que las empresas pueden aplicar para fomentar la desconexión digital de los empleados:
El control horario es importante para garantizar que se cumple la desconexión digital. Así se puede comprobar si los trabajadores reciben correos electrónicos fuera de su horario de trabajo. También a través de este registro horario (obligatorio en España desde 2019), se pueden detectar excesos de jornada laboral, analizar las causas y aplicar medidas para solucionarlo.
Más allá de las regulaciones existentes, es importante que la cultura corporativa de la compañía no fomente el presencialismo por encima de la eficiencia. Asimismo, las empresas deben transmitir a todas las personas que lideran equipos los riesgos que conlleva la falta de desconexión digital.
Iniciativas como la flexibilidad horaria y la jornada por objetivos también contribuyen a mejorar el equilibrio entre la vida profesional y la personal. Se consigue, de esta forma, que los trabajadores empleen su tiempo de manera más eficiente.
Para facilitar la implementación de esta política y garantizar su efectividad, las empresas deberían invertir en acciones de formación para fomentar el conocimiento sobre el uso correcto de los dispositivos tecnológicos. Estas formaciones pueden ayudar a sensibilizar a los empleados y directivos sobre la importancia de respetar los tiempos de descanso y desconexión, enseñando además estrategias prácticas para sensibilizar sobre las consecuencias de un manejo incorrecto de estas herramientas y gestionar y limitar el uso de dispositivos digitales fuera del horario laboral. De esta manera, no solo se fomenta un ambiente de trabajo más saludable y equilibrado, sino que también se protege la intimidad personal y familiar de los trabajadores, contribuyendo a su bienestar general
Recibir emails, mensajes o llamadas fuera del horario laboral puede provocar insatisfacción y estrés laboral. Así pues, velar para que se respeten los horarios será clave para garantizar el derecho a la desconexión digital.
Respetar el derecho a la desconexión digital e implementar medidas para ello favorece la calidad de vida del empleado, lo cual repercute en la productividad de las empresas. Igualmente, fomentar la desconexión de dispositivos tecnológicos también ayuda a reducir el absentismo y el estrés laboral, además de mejorar la motivación y la retención del talento.
Recordemos también que, más allá de cumplir con la ley y de respetar el descanso de los trabajadores, las empresas que valoren su desempeño en función de resultados obtenidos y no por el tiempo que pasan en su lugar de trabajo, serán más eficientes y productivas. Y fomentarán, además, un mejor clima laboral.