Iria Álvarez, CEO de ALMAMARK, aborda en la presente entrevista las claves para transformar la presencia digital en impacto real, desde el uso estratégico de la Inteligencia Artificial hasta la integración de contenidos, campañas y canales.
Las marcas que hoy consiguen diferenciarse son aquellas que trabajan bien la creatividad y se atreven con ideas distintas, incluso disruptivas. Generar contenido por generar contenido ya no funciona, especialmente en plataformas sociales cada vez más saturadas. La diferencia está en tener algo que decir, una forma propia de contarlo y una estrategia que consiga que ese contenido tenga sentido dentro del negocio. No se trata únicamente de publicar más, sino de crear ideas capaces de captar la atención, conectar con el público y construir una identidad reconocible.
En ALMAMARK hace tiempo que dejamos de trabajar con empresas cuyo único objetivo es “estar en redes” o acumular seguidores sin una finalidad clara. Nuestra forma de trabajar parte de una visión 360 y está siempre orientada a objetivos reales. Esos objetivos pueden ser muy distintos: posicionar una marca, aumentar facturación, abrir nuevos mercados, franquiciar, captar clientes o mejorar procesos comerciales. No todas las empresas necesitan el mismo mapa ni las mismas acciones. Por eso, no trabajamos con un catálogo estándar de servicios, sino que diseñamos estrategias a medida en función del objetivo concreto de cada negocio. También somos selectivos con el tipo de cliente con el que trabajamos. Si una empresa únicamente quiere que le gestionemos las redes sin saber para qué, probablemente no seamos el partner adecuado. Para nosotros, la presencia digital tiene que responder a una estrategia y a un resultado.
El error más habitual es publicar mucho contenido, pero hacerlo sin una estrategia clara detrás. Se generan vídeos, publicaciones y piezas para mantener activa la red social, pero no se define qué debe conseguir cada contenido, cuál es su llamada a la acción o cómo se va a medir si realmente está funcionando. Publicar por publicar puede dar sensación de actividad, pero si no genera interacción, conversaciones, oportunidades comerciales o posicionamiento, entonces no está cumpliendo ninguna función real. Gestionar una red social exige cabeza, estructura y estrategia. Cada contenido debería responder a un objetivo concreto y estar alineado con la finalidad que el cliente quiere conseguir.
La IA está ayudando muchísimo a ganar eficacia, pero también está provocando que muchas marcas empiecen a parecerse demasiado entre sí. Para nosotros, la diferencia está en cómo se utiliza. No entendemos la IA como una sustituta del equipo creativo, sino como una mente más dentro de la mesa. En nuestras reuniones de marketing, por decirlo de alguna manera, sentamos a la IA en una silla más. El equipo aporta contexto, experiencia, intuición y conocimiento del cliente; la IA aporta capacidad de análisis, información, datos y nuevas conexiones. Esa cocreación nos permite potenciar la creatividad y llegar a ideas mejores. El problema aparece cuando se usa para ir rápido, aceptar la primera respuesta y producir contenido estándar. Ahí sí se nota: los mensajes se parecen, los tonos se repiten y las marcas pierden personalidad. La IA puede hacerte más productivo y más creativo, pero solo si sigue habiendo criterio humano detrás.
No creo que exista un reparto de peso universal entre el vídeo corto, las campañas segmentadas y la web. Depende del negocio, del público y, sobre todo, del objetivo. Soy una firme defensora de las estrategias omnicanal. Un vídeo corto puede funcionar muy bien de manera orgánica y después amplificarse mediante inversión, pero esa campaña necesita una segmentación adecuada y un destino que convierta: una web, una landing, un formulario o un proceso de compra bien construido.
Para una empresa, el canal principal pueden ser las campañas de formularios de Meta; para otra, puede ser el posicionamiento orgánico de su web mediante SEO y SEM. La estrategia debe adaptarse a la realidad de cada negocio, no al canal que esté de moda. Es cierto que el vídeo tiene hoy una enorme capacidad de comunicación y captación de atención. Pero las campañas no pueden sostener por sí solas una estructura digital deficiente.
Si la comunicación de la marca no está clara, la web está mal planteada o el contenido orgánico no transmite confianza, la publicidad no funcionará o exigirá una inversión mucho mayor para conseguir resultados. Por eso, antes de invertir, revisamos siempre el conjunto. Una campaña bien segmentada necesita una marca, un mensaje y un ecosistema digital capaces de responder a la promesa del anuncio.