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Hacia la empresa súper-humana

Esther Gasull, Directora de la oficina de Accenture en Barcelona
y Managing Director de Accenture Strategy

A estas alturas nadie puede obviar que la Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse. Para quedarse y para ser todavía más relevante, tal y como se refleja en los datos de nuestro estudio Reworking the Revolution, en el que se establece que si las empresas decidieran invertir en IA al mismo ritmo que lo están haciendo las compañías más punteras, podrían aumentar sus ingresos un 38% para 2022, al tiempo que generar un 10% más de empleo. Muchas compañías ya la están utilizando con éxito para mejorar su productividad. Sin embargo, para lograr tasas superiores de crecimiento, y para crear una nueva oleada de puestos de trabajo, las corporaciones deben aplicar la IA de manera más innovadora.

La alianza entre los humanos y las máquinas marcará el comienzo de una nueva era en el trabajo. La verdadera oportunidad de la IA pasa por poner a trabajar de manera conjunta a humanos y máquinas para desarrollar experiencias de cliente diferenciadas, y ofrecer productos y servicios completamente nuevos. Hasta el momento hemos utilizado la robótica, analitics, big data y otras tecnologías para trabajar en paralelo con personas, pero en asilamiento automatizado y con la única función de mejorar la eficiencia de los procesos. Ahora, a medida que las empresas invierten en sistemas de IA que pueden detectar, comunicar, interpretar y aprender, todo eso cambia.

La verdadera oportunidad de la IA pasa por poner a trabajar de manera conjunta a humanos y máquinas para desarrollar experiencias de cliente diferenciadas

Un claro ejemplo de esto es la técnica creada por un equipo de patólogos de Harvard y basada en la IA para detectar, con mayor precisión, células de cáncer de mama. Al hacerlo de forma independiente, los patólogos fueron capaces de identificar esas células en un 96% de los casos, hecho que las máquinas solo pudieron hacer en un 92%. Sin embargo, al combinar la IA y el conocimiento humano se lograron porcentajes del 99,5%. Con casi 1,7 millones de casos nuevos de cáncer de mama diagnosticados a nivel mundial cada año, esto se traduce en pasar de 68.000 a 130.000 mujeres que reciben diagnósticos más precisos que si confiásemos solo en humanos o máquinas.

 

Prosperar de manera inteligente: hacia la empresa súper-humana

Por otro lado, es importante no olvidar que los trabajadores también son consumidores. Ya dictan la lista de la compra a Alexa y le piden a Siri sugerencias de restaurantes. Esperan servicios personalizados facilitados por la IA. Entonces, ¿por qué no facilitar que en el trabajo puedan contar con máquinas inteligentes que les informarán continuamente y les mostrarán, de manera proactiva, nuevas ideas para mejorar la vida de sus clientes? Los líderes empresariales deben aprovechar esta oportunidad: los profesionales no solo quieren nuevas habilidades, sino que están impacientes por prosperar de una manera inteligente.

En este sentido, todavía queda mucho camino por recorrer. De hecho, según las estimaciones realizadas en nuestro estudio, algo más del 30% de los trabajadores realiza sus tareas ya con IA. Sin embargo, solo un 24% de las compañías participantes en la investigación reconoce haber realizado algún cambio para adaptarse a ellas.

Los profesionales no solo quieren nuevas habilidades, sino que están impacientes por prosperar de una manera inteligente

Poner en valor la colaboración hombre-máquina

Las claves para que los líderes empresariales puedan potenciar al máximo su fuerza laboral y generar valor mediante la colaboración hombre-máquina, convirtiéndose así en empresas súper-humanas, son las siguientes:

Reinventar el trabajo, y entender muy bien cuáles serán los nuevos empleos, la formación y las habilidades que harán falta. El mayor impacto de la IA no estará tanto en el número de empleos, sino en su contenido. Más del 46% de los ejecutivos entrevistados en nuestro análisis considera que las descripciones de los puestos de trabajo están quedando obsoletas, ya que las máquinas pasan a realizar tareas repetitivas y las personas a trabajar por proyectos. Es necesario, por tanto, rediseñar los puestos de trabajo.

Trasladar a los empleados hacia áreas que aporten nuevas formas de creación de valor. Focalizarles en los nuevos modelos de negocio que pueden generarse, apostar por el valor en el medio-largo plazo y no beneficiarse únicamente de las eficiencias que puedan generarse en el corto plazo por las nuevas tecnologías. Es necesario reinvertir los ahorros del corto para generar más valor en el medio y largo plazo. Asimismo, solo se alcanzará dicho valor si las empresas consiguen implantar modelos de trabajo ágiles, y ello pasa, sin lugar a dudas, por dar más poder a los profesionales.

Generar las capacidades necesarias para escalar rápidamente las nuevas habilidades requeridas en el nuevo entorno empresarial. En este sentido, es clave desarrollar nuevos enfoques de formación que se adapten a los diferentes “puntos de partida” de cada trabajador según el nivel de madurez de sus conocimientos y de su predisposición a aprender y adoptar las nuevas tecnologías.

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