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¿Cómo evitar la obsolescencia tecnológica en tu empresa?

La obsolescencia tecnológica es una de las grandes incógnitas que existen en torno a los dispositivos electrónicos: ¿existe o es un mito? ¿Cómo es posible que se programe la vida útil de los aparatos?

Caer en ella supone una enorme pérdida económica. La OCU confirma que antes de los dos años de vida de cualquier dispositivo quizá sea obligatorio renovarlo. Sin embargo, hay diversas ventajas para las empresas que han conseguido evitar esta circunstancia, entre ellas mantener el presupuesto establecido sin gastar más de lo previsto por verse obligados a la sustitución de dispositivos.

La reducción de la vida útil de los aparatos hace que muchas empresas tengan que renovar sus dispositivos cada cierto tiempo, lo que hace que la inversión en tecnología sea superior.

¿Qué se entiende por obsolescencia tecnológica?

Por obsolescencia tecnológica entendemos el fin o la reducción de la vida útil o la caída en desuso de las máquinas, equipos y dispositivos de una empresa por un funcionamiento insuficiente de los mismos en comparación a las nuevas máquinas, equipos y dispositivos que hay en el mercado.

Esta reducción de la vida útil de los aparatos hace que muchas empresas tengan que renovar sus dispositivos cada cierto tiempo, lo que hace que la inversión en tecnología sea superior a la que habría que realizar si no existiera esta obsolescencia.

Además del gasto económico que esto supone, hay otros inconvenientes de esta reducción de vida de los dispositivos. Entre ellos, el problema de residuos innecesarios, que provoca daños en el medio ambiente e, indirectamente, promueve la utilización de recursos excesivos para generar los nuevos dispositivos.

Existen muchos tipos de obsolescencia tecnológica, entre ellos están:

  • Obsolescencia planificada: está sería la más natural. Mediante un estudio se definiría el tiempo normal y habitual para que dispositivo se deteriore.
  • Obsolescencia percibida: este tipo de obsolescencia se da cuando el dispositivo cambia de diseño, pero la tecnología utilizada es la misma.
  • Obsolescencia de especulación: se da cuando se venden dispositivos de baja calidad a bajo precio para hacerse un hueco en el mercado, esperando lanzar productos de nivel superior en el futuro próximo.
  • Obsolescencia programada: es la más conocida y la más criticada. Hace referencia a la programación premeditada por parte de los fabricantes de los productos electrónicos para que estos dispositivos lleguen a su fin a partir de una edad. Es decir, se les pone una fecha de caducidad a partir de la cual dejan de funcionar correctamente, de modo que se obliga a los propietarios a renovar ese aparato o a reemplazarlo por otro.
  • La relacionada con la función, para obtener una funcionalidad superior.
  • Obsolescencia de deseo, por moda o voluntaria por parte de la empresa, cuando se quiere cambiar aunque funcione perfectamente, ya sea por motivos de diseño o para sustituirlos dispositivos por otros más modernos.
  • Obsolescencia de calidad: este tipo se produce cuando el producto empieza a dar fallos o a funcionar mal.

Consejos para evitar la obsolescencia tecnológica en tu empresa

En primer lugar, es importante tener en cuenta que no siempre va a ser posible evitar reemplazar los dispositivos. Eso sí, hay que plantearse todas las alternativas posibles antes de hacerlo, garantizando siempre que el funcionamiento de los mismos va a ser útil.

Gestión y planificación de la obsolescencia

En caso de que se detecten fallos en los aparatos, lo primero que habrá que hacer es averiguar cuál es el fallo y si este tiene reparación. En algunas ocasiones, está relacionado simplemente con la batería y la solución será básicamente cambiarla por otra. La inversión será menor y el dispositivo seguirá funcionando igual que antes.

En relación a la gestión y planificación, es interesante valorar siempre en los presupuestos una partida destinada a renovar los dispositivos. Se trata de adelantarse a los problemas y tener siempre un remanente para estas cuestiones.

Renting

Del mismo modo que se utiliza el renting para los automóviles, otra opción interesante es hacerlo también para aparatos electrónicos.

La compra de equipos informáticos o tecnológicos supone una gran inversión y su mantenimiento implica un gasto periódico. Alquilar los equipos tecnológicos permite abonar una cuota por ambos servicios. Así, siempre se podrá trabajar con equipos actualizados.

Aunque quizá se puedan encontrar alternativas más ajustadas de precio, lo cierto es que esta es una muy buena alternativa para trabajar con la máxima tecnología y asegurar siempre que, ante los mínimos problemas y en caso de obsolescencia, se reemplazarán los dispositivos por otros nuevos.

No comprar equipos ya obsoletos

Comprar equipos antiguos o recurrir a aparatos de segunda mano puede parecer una buena idea, por el ahorro económico que supone y porque se evita consumir nuevos productos (lo que lleva a esos problemas medioambientales que se comentaban). Sin embargo, parece lógico pensar que la obsolescencia programada afectará en primer lugar a aparatos más antiguos antes que a otros nuevos.

Comprar equipos antiguos o recurrir a aparatos de segunda mano puede parecer una buena idea, sin embargo,  la obsolescencia programada afectará en primer lugar a aparatos más antiguos.

Además, por lo general, los dispositivos más antiguos suelen dar más problemas de incompatibilidad con otras tecnologías, con programas que se lanzan al mercado o con nuevas cuestiones que vayan surgiendo, como pueda ser la inteligencia artificial o los bots.

Tratar la infraestructura de TI de forma individualizada

Muchas veces se piensa que es mejor trata la infraestructura de TI de forma conjunta, pero eso podría hacer que la obsolescencia se adelante. De hecho, el hardware, el software y las redes se suelen tratar de forma conjunta. Este error habitual provoca que no se tengan en cuenta los efectos de la obsolescencia en cada equipo individual. Ni todos los equipos necesitan el mismo tipo de programas ni todos se usan para el mismo tipo de trabajo. Lo más recomendable es realizar un análisis de cada dispositivo de forma individual para prever la aparición de alteraciones en su funcionalidad.

Búsqueda de marcas especiales: sello ISSOP

A pesar de todo lo que se ha comentado, hay algunas marcas tecnológicas que están en contra de esta obsolescencia, es especial en contra de la obsolescencia programada, y que ofrecen unos dispositivos que no se adhieren a este tipo de programación. De hecho, la Fundación Feniss ha sido una de las impulsoras para la creación del sello ISSOP (cuyas siglas quieren decir Innovación Sostenible Sin Obsolescencia Programada).

El sello ISSOP busca identificar a los productos que sí son respetuosos con la máxima vida útil que tienen los aparatos.

Este sello busca identificar a los productos que sí son respetuosos con la máxima vida útil que tienen los aparatos. Así pues, cuando un producto cuenta con esta distinción, se están asegurando varias cuestiones. Como que se respeta el medio ambiente (sin obsolescencia, promoviendo la producción local y ética) o que los dispositivos son energéticamente eficientes. Cada vez son más las compañías que lanzan al mercado artículos con una durabilidad máxima, cuya reparación es más económica que la compra de un nuevo producto.

En resumen, la obsolescencia tecnológica es un problema que puede llevar a incrementar los costes de las empresas si es necesario cambiar los dispositivos electrónicos cada cierto tiempo. Por eso es importante la planificación, aprovechar el renting y escoger las mejores opciones desde el principio, apostando por la calidad o por el sello ISSOP.

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