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Eficiencia energética en las empresas: 8 medidas eficientes para ahorrar energía

El uso racional de los recursos naturales, la reducción y mejora del consumo, y el control de la energía juegan un papel cada vez más decisivo en la geopolítica contemporánea y en el desarrollo industrial. “Un mejor uso de la energía en cualquiera de sus modos, no es solo posible, sino absolutamente necesario”, subrayan desde la compañía especializada en automatización industrial y de edificios y monitorización energética Carlo Gavazzi.

De hecho, los gastos relativos a las mejoras de la eficiencia energética han crecido significativamente a lo largo de los últimos años. Concretamente, se han invertido un total de 236 miles de millones de dólares en materia de eficiencia energética en edificios, transporte y sector industrial.

Los gastos relativos a las mejoras de la eficiencia energética han crecido significativamente a lo largo de los últimos años. Concretamente, se han invertido un total de 236 miles de millones de dólares

Lo cierto es que la eficiencia energética en las empresas es un factor a tener muy en cuenta para garantizar la sostenibilidad de las mismas. El coste de la adaptación dependerá de las dimensiones de las instalaciones, pero suele tener una cifra inicial de unos 3.000 euros aproximadamente, y es posible solicitar una subvención al IDAE por el 50% del coste total. El 40% de las empresas europeas ya invierten en este apartado, con el que logran un ahorro mensual del 20% dependiendo del nicho de mercado. A continuación, se recopilan algunas medidas de enorme utilidad para alcanzar este objetivo.

8 medidas para la eficiencia energética en las empresas

Las siguientes propuestas han confirmado su indudable utilidad para evitar que se malgaste la energía y así contaminar menos, al tiempo que un evidente ahorro de costes que podrían redundar significativamente en la tesorería de cualquier compañía:

1. Monitorización energética y automatización

La monitorización de consumos energéticos a través del control activo y de una gestión energética inteligente de las instalaciones, se postula como una solución indispensable para avanzar en cuestión de eficiencia energética.

Por su parte, la automatización y sus derivadas soluciones tecnológicas, permiten analizar la energía para identificar tendencias de consumo y tomar acciones correctivas. Quienes apuestan por ellas ya disfrutan de beneficios como una mayor eficiencia, ahorro de costes y reducción de las emisiones de CO2.

2. Control de iluminación

Los sistemas de control de iluminación constituyen una importante solución de ahorro energético. La instalación de sensores de presencia es una medida de alto interés, ya que se pueden programar para que la luz -y el aire acondicionado- del espacio correspondiente se apague de no detectar presencia alguna. Vinculado también con el nivel de ocupación, es posible integrar nuevas funcionalidades que permitan regular la iluminación según el número de personas.

Pero sin duda, tal y como afirma el Director General de Carlo Gavazzi, José Luis Fierro, una de las mejores opciones para contribuir a la eficiencia energética es el aprovechamiento de la luz natural, gracias a métodos que permiten regular la iluminación según la cantidad de luz que entre en un determinado espacio.

No obstante, también es importante apostar por medidas como el uso de fluorescentes de bajo consumo, lámparas halógenas IRC y leds, el uso de balastos electrónicos o la sustitución de las lámparas con vapor de mercurio de la zona exterior por otras más ecológicas.

3. Mejorar los sistemas de climatización

Son siempre fundamentales para mantener una temperatura constante que ayude a trabajar mejor. Es adecuado tener en cuenta factores como:

  • La instalación en los radiadores de válvulas termostáticas, si bien es más aconsejable cambiar los radiadores por bombas de calor o aerotermos eléctricos.
  • Comprobar el estado de la caldera y sustituirla por una más ecológica de biomasa.
  • Usar sistemas de enfriamiento gratuitos.
  • Considerar la importancia del color del cristal de cada ventana en relación a la ubicación del edificio. El estudio del ángulo de entrada de la luz solar es fundamental para garantizar la luminosidad.
  • Instalar sensores de oxígeno para detectar rápidamente cualquier avería.
  • Realizar un mantenimiento continuado de la caldera.
  • Cubrir las bombas de calor y los condensadores.
  • Instalar suelos y techos radiantes.

4. Racionalizar el uso de los equipos de trabajo

Nos referimos, por ejemplo, al monitor del ordenador cuando no esté en uso. Se entiende que este ha de usarse durante toda la jornada, pero en los descansos o durante las reuniones es recomendable apagar el monitor y, de tenerlos, los altavoces. Ambas partes de cada equipo informático son las que más energía consumen. Igualmente, es recomendable usar un salvapantallas sin animaciones, y el ajuste del nivel de brillo y contraste del monitor ayuda a reducir el gasto de energía.

En cuanto a las impresoras, con una por espacio de trabajo puede ser suficiente. Si fuera posible, se recomienda dejar en la cola de impresión todos los documentos para encender la impresora en momentos determinados y volver a apagarla durante el máximo tiempo posible.

Las medidas explicadas han de ser reforzadas con la concienciación de la plantilla de trabajadores de la importancia de ahorrar energía. Las empresas eficientes consiguen la mejora de su reputación pública: la apuesta por la sostenibilidad, la ecología y el medioambiente es siempre ganadora.

5. Mejorar el mantenimiento de las instalaciones

La labor de los encargados de mantenimiento es esencial para:

  • Limpiar las ventanas y comprobar su correcto funcionamiento.
  • Revisar la caldera periódicamente y limpiarla para que ofrezca un rendimiento apropiado.
  • Comprobar que la instalación eléctrica no presenta ninguna alteración.
  • Inspeccionar los aparatos de aire acondicionado, los radiadores y los termostatos en cada sala confirmando que su funcionamiento es el esperado.
  • Fijar una temperatura determinada para cada época del año que no pueda alterarse, salvo ola de calor o de frío.
  • Instalar interruptores programables que regulen la cantidad de luz necesaria dependiendo de la luz natural que reciba la sala en cada momento.
  • Colocar en lugares estratégicos señales que recuerden la importancia de apagar la luz, el ordenador o los equipos correspondientes al finalizar la jornada laboral.
  • Analizar la posición del mobiliario, y modificarla para mejorar la entrada de luz y la regulación de la temperatura. En ocasiones, pueden tapar la salida de calor de los radiadores.
  • Comprobar si sería factible la inyección de espuma aislante en los muros y techos para mejorar el aislamiento.

Las medidas anteriores son las que debe afrontar la empresa, pero también los empleados han de implicarse en el proceso.

6. Instalaciones eléctricas y de fontanería

Su uso es constante y pueden convertirse en una fuga de energía y de dinero. Es aconsejable:

  • Instalar perlizadores en los grifos.
  • Usar regletas múltiples con enchufe programable.
  • En los motores, confiar en los variadores de velocidad y los de alta eficiencia energética.
  • Considerar la opción de colocar paneles solares térmicos en el techo del edificio.
  • Renovar los ascensores apostando por los más eficientes.

7. Renegociar el contrato de suministro eléctrico

Es posible reducir la energía reactiva con baterías de condensadores. En el mercado hay diversas aplicaciones que permiten monitorizar el consumo, y su eficacia es siempre recomendable para corregir los malos hábitos. Es imprescindible hablar con la compañía eléctrica correspondiente para encontrar soluciones más eficaces a la situación de cada empresa en particular. Lo más habitual es que esta medida no tenga coste alguno.

8.  Renovación de ventanas y puertas de paso

Se debe comprobar que el cierre de ambas opciones es totalmente hermético. Es posible conseguir este resultado usando suplementos de silicona que eviten la filtración de aire. También es aconsejable colocar una cortina de aire delante de las puertas que dan al exterior.

El aislamiento total del exterior facilita que se mantenga una temperatura ideal en el interior, y que el uso del aire acondicionado o de la calefacción sea mucho más ecológico. Igualmente, aumenta la concentración y evita la distracción de los empleados provocada por posibles agentes externos.

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